Arancel a una relación

Por Ricardo Monreal Ávila

La actual situación que enfrenta México en su relación bilateral, evidencia una enorme discordia: nuestras propuestas – migratorias, económicas – buscan generar un bienestar común. Por otra parte, la administración estadounidense insiste en juegos de suma cero para lograr metas políticas sin importar el costo en su población y en nuestra relación.

Claro que existe competencia económica y puntos de divergencia en muchas políticas con Estados Unidos, pero nosotros no planteamos nuestra relación con ellos como una conflictiva, de adversarios. Buscamos más bien, lograr una relación exitosa que, habremos de recordar, es lo más deseable ante lo innegable de la geografía.

Las amenazas del presidente Trump de ligar el comercio y la migración, son amenazas que justamente buscan conflicto. El problema, más allá de lo complejo que es manejar una vecindad tan integrada con un aliado poco comprometido a nuestro bien común, es que cuando se habla de guerras comerciales, de agresiones económicas, de lo que se habla es de violencia contra la comunidad binacional.

Es verdad que nuestro país y nuestra economía se verían severamente afectados en caso de que sí entren en vigor las amenazas arancelarias. Pero no hay que perder de vista que los consumidores estadounidenses serán quienes paguen “los platos rotos” de estos aranceles, y serán las cadenas productivas, de ambos lados de las fronteras, las que resentirán esta nueva realidad. La región será menos competitiva, más pobre y, lo más preocupante de todo – más fracturada.

Se publicó recientemente una encuesta en un diario de circulación nacional que señala que la mayoría de los mexicanos no está de acuerdo con que el país ceda ante las exigencias del presidente Trump.

La aprobación de Estados Unidos desde México está en niveles bajísimos – esto no es solamente un dato curioso, es reflejo de un cambio de actitudes y por consiguiente, un cambio en el imaginario colectivo sobre qué es y qué puede ser la relación bilateral.

El arancel más caro no se paga en dólares, se paga en distancia y en desgaste.

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