Los mexicanos pagaremos el muro de Trump

Por Mariana Gómez del Campo

Lo que estamos presenciando en la tensión de la relación entre México y Estados Unidos es un claro abuso de poder del presidente estadounidense frente a un país que hoy es su primer socio comercial y con quien, hasta hace poco, se había logrado alcanzar un vínculo constructivo que dejaba atrás la accidentada historia, y en donde la asimetría de poder era la piedra angular.

Durante toda su campaña presidencial, Donald Trump puso a México en el centro como el “enemigo externo” cosa que encajó perfecto en su discurso populista. De esta manera culpó a nuestro país de una lista de problemas que aquejan al ciudadano estadounidense, que iban desde la fuga de empleos hasta la poca acción del gobierno mexicano para evitar el arribo de miles de migrantes provenientes de Centroamérica.

El 30 de mayo, como ya es habitual en el líder estadounidense, fuimos testigos de un tuit en el que amenazaba con la imposición de aranceles que iniciarían a partir de este lunes

Comenzando en 5% e incrementando gradualmente hasta llegar a un 25% el 1º de octubre, en caso de que México no tuviera una política para controlar los flujos migratorios centroamericanos. A raíz de esto una delegación del gobierno, encabezada por Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, viajó a Washington a buscar consensos y acuerdos que evitaran a toda costa la afectación económica que los aranceles significaban.

Después de varios días de negociación y mucha especulación sobre los acuerdos, en México fuimos testigos por un lado de una convocatoria que pasó de ser una “Marcha por defensa de la dignidad” a una “Marcha cívica por la unidad y la amistad con el pueblo de Estados Unidos”, y por otro lado a la conclusión de las negociaciones con una

Declaración Conjunta que habla de un acuerdo en donde ambas naciones se comprometen a enfrentar los retos comunes en materia de migración. El gobierno de López Obrador cayó en la trampa de Donald Trump, entendiendo que hemos cedido a una de sus principales demandas, aunque no haya quedado explícito como tal, México tendrá que aceptar a todas aquellas personas que esperen una respuesta de asilo a Estados Unidos, mismas que pueden tardar hasta dos años, en ese tiempo nuestro país se ha comprometido a ofrecer trabajos, educación y salud. México siempre ha sido solidario con los migrantes, porque somos un país expulsor y de tránsito, pero no podemos olvidar que a nuestras propias instituciones les han recortado el gasto en nombre de la austeridad. El gobierno federal tiene que ser transparente con sus propuestas para solventar esta nueva realidad.

El escenario actual no es fruto de la casualidad sino el resultado de la ausencia de una estrategia clara en materia de Política Exterior, situación que dejaron a la vista en su Plan Nacional de Desarrollo. En sus épocas de candidato López Obrador criticaba fuertemente la condescendencia con Estados Unidos. Sin embargo, él mismo ha replicado la táctica de mantener al yerno de Trump cerca para velar por el interés nacional, no olvidemos la reunión “privada” que mantuvo con Jared Kushner a finales de marzo.

Por ahora no se aplicarán los aranceles que económicamente nos afectarían de manera significativa, ya que estaremos bajo observación 90 días, el acuerdo bilateral alcanzado debe ser expuesto en todas sus letras a los mexicanos. Ayer Donald Trump dijo que aún falta por anunciarse otro tema, por lo tanto a partir de hoy seis mil elementos de la Guardia Nacional serán enviados a nuestra frontera sur.

Por si fuera poco, López Obrador confirmó que no asistirá a la Cumbre del G20 en Osaka, Japón, porque quiere “atender la política interna”; obviamente no es consciente de la importancia que tiene un foro internacional como ese, porque le permitiría encontrarse con ocho presidentes de los países que son nuestros principales socios comerciales y de esta manera poder diversificar la economía de México.

En suma, tenemos como mandatarios en dos naciones integradas tan estrechamente como México y Estados Unidos, a dos políticos que poco les importa el precio que tengan que pagar mientras le sigan hablando a sus bases. Al tiempo…

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