Sólo si la calificación es buena

Por María Leonor Noyola Cervantes

A finales de la semana pasada se anunció que la empresa calificadora Fitch Ratings otorgó baja calificación a Pemex dejándola en grado “especulativo”, lo que significa un alto riesgo de impago, pues cuenta con una deuda financiera de 106 mil millones de dólares, lo que la convierte en una de las petroleras más endeudadas del mundo.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, señaló que las empresas calificadoras están caducas, particularmente la metodología que utilizan, ya que no incluye la variable de corrupción, reiterando su desacuerdo con las estimaciones sobre México, ya que no son objetivos ni profesionales, sosteniendo que Pemex no tiene ningún problema para reestructurar su deuda.

Además, la propia Secretaría de Hacienda publicó un comunicado en donde asegura no estar de acuerdo con el resultado presentado por la calificadora, destacando como “desafortunadas” sus conclusiones.

Es importante destacar que el objetivo de las agencias calificadoras de riesgo, es “calificar” los valores y riesgos afines a la actividad financiera de nuestro país y que utilizan metodologías competentes y prácticas para proporcionar transparencia al público, empresas y gobiernos.

Sin embargo, hay quienes opinan que mientras las calificadoras, califiquen bien a las entidades del gobierno los representantes de éstas estarán de acuerdo, y que, en caso contrario, mostrarán su inconformidad. En este tema debemos ser muy objetivos, pues los resultados de este tipo de empresas repercuten directamente en las finanzas de las entidades del gobierno, de ahí que es importante que las empresas calificadoras estén a la altura de las circunstancias y, en caso de ser necesario, es prudente que modifiquen los criterios que utilizan para definir las estimaciones económicas de nuestro país.

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