Pornografía vs realidad

Por Yazmín Alessandrini

Para quienes son asiduos a esta columna (afortunadamente son varios, cosa que agradezco entrañablemente), sobra decir que miércoles a miércoles durante 13 años, el tiempo que lleva “Publimetro” de editarse en México, hemos hablado frecuentemente sobre los enemigos mortales de la sexualidad humana. Hombres y mujeres por igual sabemos que, más allá a que lo que a continuación voy a decirles pueda sonar a frase cliché, lo cierto es que en el disfrute pleno de la intimidad todo exceso es sumamente perjudicial. Y en esta ocasión me voy a referir a un tema en específico que lamentablemente está dando al traste con la interacción sexual de las parejas: El uso y el abuso de la pornografía.

A modo de contexto, quisiera echar mano de ciertas estadísticas que me parecen sumamente reveladoras, pero también sorprendentes: el portal de contenidos para adultos PornHub realizó el año pasado un estudio con fines mercadológicos que arrojó que un 81% de caballeros consulta, descarga y observa contenidos pornográficos; mientras que el 73% de mujeres hace lo mismo (aunque no todas lo aceptan abiertamente); a la vez que un 79% de parejas recurren al porno para enriquecer su vida sexual. Además -¡ahora sí, agárrense!-, México pasó tan sólo en tres años de ser el consumidor número 17 de pornografía al número 11. Interesante, ¿no creen?

Sin embargo, para la sana vida sexual de una pareja cabe hacer hincapié en que estamos viviendo una época en que la fantasía del porno está condicionando la sexualidad de las personas, toda vez que, para bien o para mal, muchísima gente tiene su primer contacto con la sexualidad a través de la pornografía  y es justo la información y la desinformación que obtenemos de ésta lo que definitivamente está cambiando la dinámica sexual de los seres humanos del Siglo XXI porque en ocasiones no estamos logrando captar el mensaje correcto que nos envía la pornografía, la cual si es consumida adecuadamente puede servirnos como un complemento didáctico o educativo; pero si no, desafortunadamente nos estará arrojando a un camino de mucha frustración, confusión e incluso de adicción.

Por principio de cuentas, todos debemos entender que la pornografía es mera y absoluta ficción. Es una ensoñación que para detonar nuestra libido se enfoca exclusivamente en exacerbar el sentido de la vista, pasando por el alto aspectos que deben ser trascendentales a la hora de ejercer nuestra sexualidad. En la mayoría de las ocasiones nos presenta estereotipos (femeninos y masculinos) que son totalmente irreales, con actores y actrices que son elegidos para cumplir con un fin simple: Despertar el deseo sexual de quien consume este tipo de contenidos (videos y revistas principalmente) sin importar si aquello que está observando se apega a situaciones reales: Hombres con miembros viriles enormes, mujeres multiorgásmicas, orgías en las que nadie se preocupa por las temibles enfermedades de transmisión sexual,  jóvenes sementales teniendo relaciones con mujeres de la tercera edad que ya deberían estar padeciendo los estragos de la menopausia y un kilométrico etcétera.

En la pornografía todo está coreografiado, mientras la sexualidad humana convencional requiere de procesos de comunicación sumamente complejos. Mirar de vez en cuando un poco de porno que nos genere un poco de excitación no tiene nada de malo; tener que recurrir siempre a éste para que nuestro deseo aparezca es algo verdaderamente terrible. Por lo tanto, si tú y tu pareja piensan incursionar en ese escabroso ejercicio de disfrutar de la pornografía lo primero que tienen que entender es que TODO lo que verán ahí es irreal. No es ningún crimen recurrir a ella de vez en cuando, pero si piensan convertirla en un invitado permanente a su relación lo más seguro es que van a terminar pasándola muy mal.

Y no olviden que todos los viernes en punto de la medianoche y los sábados a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable predilecto para verificar la nomenclatura de los canales).

E-mail: [email protected] Twitter: @yalessandrini1

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