Útiles consejos para vivir para siempre

Por Eduardo Navarrete

Para ser leídos con: "Live Forever", de Oasis

Vivir como lo estamos haciendo está pasando de moda. 

La búsqueda de la longevidad extrema es una tendencia en Silicon Valley y los magnates tecnológicos que no tienen idea dónde más invertir están dispuestos a pasarse de vivos (y de paso prolongar su estancia aquí). Y si además se puede, hacerla permanente.

Tratamientos que van desde la intromisión hormonal hasta husmeos genéticos, incluso al cambio de sangre (como si fuera aceite de motor), todo en aras de un visible aferramiento a la vida o tal vez, no quedarse fuera de la jugada. Sólo un detalle: retar a la impermanencia nunca, nunca ha traído una victoria del lado humano. 

Mucho se habla de la entropía como característica natural en el tablero de juego, pero poco se vive a partir de ella: morimos aceitándonos, rellenándonos, inyectándonos y encremándonos para engañarla, evadirla, posponerla o negocial inútiles atajos. Los días pasan y la guerra contra la fuerza de gravedad, inexorablemente se perderá. No hacer  las paces con las reglas naturales sólo conducirá a entenderlas desde otra perspectiva o a finalizar abruptamente el juego.

Ahora, si la muerte no representa la solución a tus problemas, ¿habrá una mejor forma de vida? La incógnita hace que rápidamente se tome partido. Es más fácil relacionarse compulsivamente con lo que se ve hasta ser dominado por una inercia que ni se intuye. Y así se va la vida, aferrándose a ella.

También se puede ver esto de una manera práctica: cuando obtienes algo sumamente preciado y deberías estar desbordado en felicidad, sientas las condiciones del dolor sólo por pretender proteger y multiplicar esa experiencia. Algo tan absurdo como triste. ¿Y cómo se relaciona el ser humano con la vida (y todo lo que en ella cabe)? Con ese aferramiento.

Pero es un hecho: las células dejan de dividirse, los órganos fallan y lo que alguna vez funcionó cronometradamente, en este momento puede estar perdiendo tiempo. Esa regla natural que cuesta digerir y comprender como parte de la relación con la naturaleza, ha de ponerse a prueba en todas magnitudes como para intentar probar que somos el animal más ___________ (elige tú el calificativo) en la pradera. 

Por eso cuesta trabajo ver que el tiempo que hay se usa para microaferrarse y tratar de manipularlo a conveniencia. ¿Hasta dónde podría llegar el ego disfrazado de autoestima o evolución? No hay por qué preocuparse, las variables que te esperan en el futuro lo responderán.

En alguna ocasión conocí a un hombre cuya obstinación era no beber agua y con ello darle la espalda a la muerte. Su tesis era monstruosamente simple: evitar hacer trabajar al cuerpo. Al grado de ni siquiera entender para qué fue plantado en esta plataforma de existencia. El hombre parecía drenado por fuerzas chupacabriles, con ojeras que sólo un funcionario conoce. 

Si le hubiera propuesto beber toda el agua que quisiera a cambio de una alternativa en la que pudiera vivir más y mejor, seguramente se hubiera embriagado. Entonces, experimentar una vida en cuestión de minutos podría ser la solución. Fuera del lugar común para tramas de series, películas y videojuegos, es el escenario que más se toma en serio para la bioingeniería y tecnogenética.

En 2016 Elon Musk fundó Neuralink, una empresa de neurotecnología que tiene como objetivo desarrollar implantes en el cerebro, justo con las premisas con las que Arthur C. Clarke y otros autores de Ciencia Ficción cautivaban al público con novelas atractivamente inalcanzables. 

¿Y qué pretende lograr Musk con estos implantes? Los proyectos conocidos hasta ahora van desde lograr ventanas emergentes dentro de tu campo visual, la capacidad para descargar conocimiento de la nube y generar comunicación de cerebro a cerebro. 

Como esta empresa hay varias más, entre las que se cuentan la de Mark Zuckerberg y la de Bryan Johnson, quienes fondean la investigación de interfases entre el cerebro y las máquinas para crear dispositivos de lectura cerebral y así "mejorar y expandir el conocimiento humano”.

La neurotecnología seguirá con sus planteamientos y apuestas para mejorar funcionalmente al ser humano, a pesar de los debates éticos que esto va a desatar. Pero velo de una manera más cercana y aterrizada: ¿Si pudieras, comprarías más tiempo?

En más de un sentido, los investigadores de la percepción del tiempo coinciden en que esto ya se puede hacer. Sólo tienes que salir de tu rutina e intentar nuevas experiencias. Recordamos lo que es nuevo y al haber más recuerdos asociados y ligados, el tiempo subjetivo se estira. Pero por lo visto, no basta con las memorias. Y con toda seguridad, este desarrollo neurotecnológico se orientará con base en las pulsiones más básicas que tenemos. La primordial: más allá de trascender, prevalecer. 

Conforme se construyen las interfases entre el cerebro y las máquinas, entre la realidad virtual y la aumentada, nuestra  experiencia del tiempo tiene fecha de caducidad, hoy menos que nunca se sabe estar en el presente. Buscamos vivir más sin saber en realidad para qué y es así como se busca tiempo extra.

Después de todo y dentro del viaje más radical de todos los que puedan emprenderse, ¿qué significa una vida "bien vivida"?

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