¿Eres un colaborador indeseable?

Así como estar en pareja con una persona que en lugar de sumar a nuestra vida nos resta, lo mismo ocurre cuando en nuestro equipo de trabajo o empresa, trabajamos con aquellas personas que podríamos clasificar como “indeseables”

Por Helios Herrera

Por supuesto que, así como en las relaciones de pareja hay problemas, también las hay en el mundo laboral; y sin duda alguna es lo más normal y sano, somos humanos y al final del día es parte de nuestra interacción y entendimiento con el mundo y con quienes nos rodean. Sin embargo, como todo en esta vida, hay niveles y conductas estandarizadas de lo que está y no está permitido para funcionar adecuadamente dentro de la sociedad.

Así como estar en pareja con una persona que en lugar de sumar a nuestra vida nos resta, lo mismo ocurre cuando en nuestro equipo de trabajo o empresa, trabajamos con aquellas personas que podríamos clasificar como “indeseables”; es decir, aquellas que presentan comportamientos hostiles o acciones manipuladoras que afectan el entorno laboral. Querido lector, entiéndanse estas líneas no para señalar y clasificar a nuestro entorno, sino para hacer una reflexión personal sobre nuestro actuar cotidiano y el impacto positivo o negativo que éste puede tener.

Un estudio realizado en Harvard Business School, demostró que son $12,500 USD anuales los que una empresa se podría ahorrar si no contratara empleados tóxicos. Por supuesto que esto tiene en gran medida que ver con el reclutamiento que se hace; sin embargo, ese es otro camino diferente que abordar al de esta ocasión. Por otra parte, el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE) y la Universidad Panamericana, identificaron que entre un 5% y el 15% de los colaboradores de empresas medianas o grandes tienen perfil negativo o tóxico.

A partir de estos datos, la única conclusión que podemos sacar es que sin importar el tamaño, antigüedad o giro de las empresas; siempre hay presencia de personas que, por diferentes causas a veces hasta desconocidas, pertenecen a aquellos seres indeseables, pero al final de todo existentes.

A continuación, te presento los diez tipos de empleados indeseables, reitero que no es con el afán de llegar el día de mañana a la oficina con pluma y este artículo, para empezar a ver quién pertenece a dónde, sino para darnos cuenta de que todos somos seres perfectibles, pero para lograrlo primero hay que identificar nuestra área de oportunidad.

1. El que nunca cambiará. Por más retroalimentación que recibe por todos lados, para este empleado las cosas son como él dice y no hace nada por mejorar ni empeorar. Parece ser que tiene más vidas que un gato dentro de la empresa ya que pelotea los problemas y al final de cuentas salva la situación.

2. El descuidado. No cuida, ni lucha por sus clientes, por su empresa ni por su propia chamba; parece que no le importa, ni tantito, tener trabajo. Para este empleado lo único que realmente importa es su bienestar, se justifica tras el “tengo que estar bien para trabajar bien”, donde ese estar bien, implica modificar tiempos de entrega, calidad en el trabajo, entre otros.

3. El sobrevalorado. Cree que por tener (que su trabajo le ha costado) un curriculum impecable y cumplir con el perfil exacto para su puesto, ya está del otro lado. Es el típico que se dedica a calificar a los demás por su trayectoria académica y no por sus resultados. Se hace del rogar ya que “su sabiduría lleva tiempo” y la empresa es quien debe adaptarse a su manera de trabajar.

4. El de mala actitud. Son buenísimos en su trabajo, pero tienen la peor actitud no sólo al interior de la empresa, sino con los clientes y proveedores. Son los típicos a los que es mejor huirles, de hecho, prefieren trabajar solos, sin tener contacto con nadie, sin tener que recibir comentarios de nadie, sin tener que ver absolutamente nada con nadie.

5. El sociable tóxico. Tiene entre sus actividades diarias, la hora del café, el cigarrito y el encuentro “coincidente” en el comedor o fotocopiadora para platicar. Son amantes de los chismes, contaminan cual plaga y contagian sus constantes inconformidades. En casos extremos veladamente se pueden volver un agitador profesional que adore ver cómo todos pelean.

6. El que no sabe decir “no”. Suelen ser personalidades inseguras de sí mismas, son como bebés, temen constantemente no agradar, no cumplir, quedar mal y entonces se comprometen a toda solicitud aun cuando saben de antemano que no poseen la capacidad para ciertas tareas. Cualquier jefe se siente encantado con su actitud, pero cuando aparecen los incumplimientos y su ineficiencia todo se viene abajo.

7. El sabelotodo convenenciero. Sabe de todo, se involucra en todo, tiene que ver con todo y nada es lo que da como resultado tangible. Sólo se dedica a ver cómo puede quedar bien con todos los jefes, haciéndoles creer que pueden convertirse en su mano derecha. Nunca dan una opinión sincera o útil para no contradecir a nadie que tenga más jerarquía que ellos.

8. El guardián. Se sienten los reyes de la ética y su tiempo lo ocupan, en lugar de trabajar y producir, en andar de policía de los demás; su labor es reportar a sus superiores cualquier situación fuera de la norma, disfrutan cada reporte o acusación que hacen de sus compañeros, son el típico “un ojo al gato y el otro al garabato”.

9. El intocable. Se rodean de la gente que ostenta el poder en la empresa, utilizan esta posición para meterle el pie a otros y para ser tratados de manera especial. Sin embargo, a escondidas ponen en tela de juicio, el papel de liderazgo de sus propios jefes, ya que se saben con un poder de manipulación con en alto mando que puede salvarlos de cualquier problema.

10. El renegado. Siempre quieren hacer las cosas a su manera, brincándose políticas y procedimientos, poniendo también en riesgo a los clientes de sus empresas. Son rebeldes por naturaleza y no hacen las cosas que tiene que hacer, toman decisiones que no les corresponden y al momento en que se les da una retroalimentación, lo único que hacen es quejarse y victimizarse.

Al final del día todos alguna vez hemos sido “indeseables laboralmente”; te invito a tomar nota y comenzar con pequeños cambios contrarios a los puntos antes mencionados, te apuesto a que tanto tú como los otros notarán la diferencia.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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