Celulares 

Por Luis Wertman Zaslav

Es el artículo más robado en México y, por supuesto, en la capital. Ayer mismo, un buen amigo, conocido productor radiofónico, denunció en redes sociales y ante las autoridades, que había sido víctima del robo de su teléfono celular junto a otras 11 personas mientras viajaba en un microbús. Fue específico, porque los asaltantes no les exigieron nada más.

Para entender el mercado, les comparto algunos datos: en promedio, una persona que vive y convive diariamente en la Ciudad de México, lleva consigo un celular con un costo mínimo de 4 mil 500 pesos, cuyo precio en la calle puede negociarse en dos mil (dependiendo de la habilidad del ladrón) y volverse a ofrecer e Eje Central en 3 mil 500 pesos o menos por el distribuidor no autorizado; a veces, a la misma víctima que acude a reponerlo.

Si hacemos cuentas al aire, el botín de ayer en el microbús fue de casi 50 mil pesos que se reparte en bandas de no más de cinco integrantes o que entran a la caja de organizaciones criminales mayores que roban celulares como parte de su línea de negocio. 

Por otro lado, a pesar de que es necesaria la denuncia para reponer o reportar el aparato ante la compañía que nos brinda el servicio, la mayoría de los capitalinos (80%, también en promedio) prefiere ofenderse tanto que su siguiente decisión es no denunciar e ir por un aparato más caro.

Como ya se trata de un artículo de primera necesidad, las víctimas no tardan demasiado en hacer todo lo necesario para contar con un celular nuevo, lo que provoca que el círculo vicioso sea infinito. 

Recientemente, el Gobierno de la Ciudad de México lanzó una iniciativa para bloquear el IMEI (número que identifica al aparato), en conjunto con las empresas, para tratar de inutilizar los teléfonos para que no sirvan para la recompra en el mercado ilegal. Al mismo tiempo, prohibieron la venta en mercados, tianguis y “plazas” conocidas por este tipo de comercio.

 No es la primera vez que ocurre y deseo que esta vez sí tenga éxito. Los capitalinos estamos obligados a colaborar con estas medidas, incluyendo el registro en una App para reportar el IMEI en caso de robo o extravío, si queremos detener el delito número uno en México y en la Ciudad que es el robo callejero, cuyo objetivo es robar estos aparatos.

También vale la pena involucrarnos y participar como usuarios; basta entrar a Internet para descubrir tutoriales para reactivar el IMEI, al igual que estudios serios que se elaboraron para comprobar que los delincuentes son todo menos tontos y cuentan con la tecnología para clonar estos números de identificación sin ningún problema.

La industria tiene un papel definitivo en este problema. Durante años, una laguna legal permitió que fabricantes de teléfonos celulares metieran enormes lotes de aparatos con el mismo IMEI, lo que hace muy difícil nulificar uno que pudiera dejar sin servicio a cientos.

De igual forma, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es la única autoridad que puede establecer mecanismos, normas y prácticas que ya han sido exitosas en otros países para detener este crimen.

Mientras tanto, nada de andar exhibiendo el celular en el transporte público, caminar distraído en la calle mientras hablamos o no hacer la denuncia en caso de que nos suceda. No nos queda de otra.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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