Que no te falle el sentido común

Por Yazmín Alessandrini

A pesar de lo mucho que a diario se habla de él y lo benéfico que resulta para todos los individuos recurrir a éste para solventar dilemas de toda índole, lo cierto es que el sentido común hoy por hoy sigue siendo considerado “el menos común de todos los sentidos” y cuando ubicamos a éste en terrenos propios a las relaciones de pareja definitivamente se vuelve muy complejo explicar sus efectos y sus alcances, ya que al tratarse de un concepto sumamente subjetivo, lo primero que debemos ubicar son aquellas generalidades que nos permitan alcanzar una definición lo más atingente posible.

En un estado ideal de cosas, recurrir al sentido común para afrontar todos los acertijos cotidianos que se nos presentan en nuestra vida debiera de ser prácticamente una condición sine qua non de todos los seres humanos acostumbrados a tomar decisiones. Sin embargo, al ver el cúmulo de problemas en los que nos metemos a diario por nos reflexionar nuestras acciones o por proceder casi siempre de manera espontánea, está más que claro que no estamos acostumbrados a ser del todo racionales con respecto a todo los conflictos que debemos resolver, desde los más simples hasta los más complejos.

Al caer en el terreno de las definiciones se nos explica que el sentido común es un conjunto de conocimientos y creencias compartidos entre individuos que consideran a éstos como prudentes, lógicos y válidos. Así las cosas, se trata la capacidad natural de juzgar y valorar los acontecimientos y eventos de una forma razonable. Además, no debemos olvidar que el sentido común nos ayuda a evitar que cometamos tonterías, pues calcula todo lo probable y lo improbable, y separa aquello que es razonable de lo absurdo. Y lo que es mejor: No es instructivo infalible para la perfección, toda vez que se trata de una facultad esencial con la que contamos todas las personas.

Así las cosas, actuar de manera prudente, lógica y razonable por consiguiente nos ayuda a distinguir el bien del mal o la razón de la ignorancia, por lo que hombres y mujeres debemos dejar en su justa dimensión todo aquello que estamos acostumbrados a hacer por instinto y buscar siempre ir de la mano de acciones apegadas a la reflexión y a la mesura, pues sólo así lograremos meternos en dificultades.

Obviamente, no podemos ir a una zona dominada únicamente por el blanco y el negro, lo ideal es permanecer en el espectro balanceado de las cosas, por lo que el criterio de cada uno de nosotros nos debe orientar a ser individuos maduros y congruentes con nuestro pensar y nuestro hacer, porque si bien es cierto que no resulta en nada positivo andar por la vida tomar todo a la ligera siempre como tampoco ayuda en gran cosa a que nos transformemos en una especie de autómatas que todo lo tenemos que decidir en base a estudios y conclusiones científicas. Así que entendamos que podemos ser personas intuitivas y mesuradas.

Y podemos empezar a intentarlo en nuestra vida diaria implementando ajustes elementales en nuestro comportamiento cotidiano. Podemos tomar todo aquello que de primera mano nos provoca dificultades porque tomamos decisiones precipitadas y poco razonadas, para transformarlas en acciones producto del análisis y la valoración. Paso a paso. Poco a poco. Aquí lo importante será ver qué tan comprometidos podemos ser para fortalecer nuestro sentido común y convertirnos en sujetos de nuestro propio crédito.

Y no olviden que todos los sábados y domingos a la medianoche los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable predilecto para verificar la nomenclatura de los canales).

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