Libertades en riesgo

Por David Olivo

La erosión de la democracia por conveniencia es una de las prácticas más comunes de las dictaduras. Primero, antes de ser gobierno, usan los instrumentos de la libertad y la resistencia pacífica (en algunos casos) para legitimar sus acciones y ganar la simpatía de los más desprotegidos; después buscan alcanzar el poder con desesperación pues de ello depende su existencia y una vez sentados en él, se esmeran por destruir cualquier forma la libertad de expresión para evitar subversiones.

Al principio, comienzan con delicadeza, ya que aún les interesa tanto la opinión pública como su imagen ante el pueblo, pero poco a poco la costumbre del poder transforma esas pequeñas bromas, tan comunes en los gobiernos latinoamericanos, en cinismo. Y desplomando uno a uno los cimientos de la democracia, buscan ridiculizar a los medios de comunicación, miembros de la oposición e intelectuales con tal de silenciar lo que no les parece, usando como pretexto su derecho de réplica.

Por estas razones es preocupante la aprobación de la Ley Garrote en Tabasco, dado que el camino que comienza a tomar la Cuarta Transformación, más bien parece el del matadero para los derechos democráticos. Pues condenar las manifestaciones en vía pública está lejos de proteger a la ciudadanía y pone en entre dicho cada uno de los bloqueos que el actual presidente realizó a lo largo de su vida política.

Pero lo realmente impactante se dio en su misa matutina del martes, en la cual no sólo apoyó la Reforma al Artículo 306 del Código Penal en Tabasco; la cual impone una pena de seis a trece años de prisión a quien impida total o parcialmente el libre tránsito de personas, vehículos, maquinaria, equipo especializado o similar, para la ejecución de trabajo u obras pública o privada; sino que revela el rostro de un dictador.

Parece que en opinión del primer mandatario mexicano sólo las manifestaciones realizadas por él cuentan con una noble tarea, mientras que todas las demás son ejemplos de corrupción y extorsión, las cuales deben ser puestas en orden y hasta prohibidas.

De verdad que es una vergüenza, ya que con estas reglas un manifestante pasará más tiempo en la cárcel que un violador, quien puede ser sentenciado hasta dieciséis años tras las rejas, mientras que la Ley Garrote estima encerrar a cualquiera que obstruya la vía pública por hasta por veinte años. Es decir, para la 4T contradecir al actual sistema representa un crimen mayor que violentar la dignidad de una persona sexualmente.

Tan es así que en Baja California violentaron la ley, presionaron al Congreso Local para ampliar el periodo del próximo gobernador, Jaime Bonilla, de dos a cinco años. A los gobiernos de Morena les importa poco los ciudadanos, pues la marca que identifica a la 4T es la represión y el abuso de la constitución para el beneficio propio.

La prioridad del gobierno en turno está centrada en defenderse, dejando de lado la protección al ciudadano, la libertad y el desarrollo económico. Y con cada desliz que propician sus políticas suma una derrota más a las garantías individuales. Estamos frente al nacimiento de una nueva dictadura, una que encadenará cada sector a la voluntad de su monarca, quien está convencido de una única opinión para el país y rechaza todo lo demás.

Ahí es donde radica el verdadero error de la 4T y deben darse cuenta pronto, porque la aplicación de sus políticas debilita el tejido social, pero sobretodo pone en entredicho los acuerdos internacionales de México. Efecto que se refleja en este momento en la desaceleración económica del primer semestre de este año, que lanzó un crecimiento del Producto Interno Bruto de 0.1 por ciento. El más bajo en 10 años.

¿Dónde quedó la expectativa del 2%? Parece que está junto a las promesas de defender la libertad, pues las políticas monetarias son restrictivas y la tasa de fondeo es demasiado alta, dado que se encuentra en 4.5 aproximadamente, siendo un nivel neutro alrededor del 2%. Ya lo han dicho especialistas en el campo, el Banco de México podría iniciar un ciclo de bajadas para estabilizar la economía local.

La actual administración toma cualquier sugerencia como negativa, aferrándose a una severa disciplina fiscal que sería correcta de no ser por la desaceleración que enfrentamos.

Es la terquedad el catalizador de un problema mayor, la cual sumada a las actitudes antidemocráticas exponen una bomba de tiempo que debiera ser desactivada antes de paralizar la economía mexicana.

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