Percepción de seguridad

Por Luis Wertman Zaslav

Estas semanas han sido difíciles para la Ciudad de México en el tema de la seguridad. Aunque es claro que se trata de la principal preocupación de las autoridades, los eventos criminales que se repiten en las calles disparan la sensación social de que podemos vivir tranquilos.

Podemos discutir durante horas sobre los números, oficiales o no, que miden la comisión de delitos, pero a quien lo asaltaron ayer las cifras no tienen mucho significado. Combatir al crimen no sólo implica la reducción de sus actividades, también requiere trabajar en la percepción pública de que la batalla se está ganando.

Son varios los requisitos para lograrlo: crear confianza entre las autoridades de seguridad y la población, marcar reglas claras para hacer respetar la ley, construir ciudadanía y brindar las herramientas seguras para denunciar cualquier cosa que se vea o se oiga.

En estos días se hicieron públicas las primeras imágenes de la Guardia Nacional en instalaciones del Metro, posiblemente la red de transporte más grande y compleja del país. Vestido con atuendo militar y portando armas largas, recorrieron andenes y escaleras para hacer revisiones y entrar en contacto con el ciudadano al que protegerán a partir de ahora.

Falta una medición clara sobre la impresión que le dio a los usuarios. Guiarnos por la opinión de las redes sociales es engañoso, porque solo hay comentarios polarizados; sin embargo, valdría la pena conocer qué piensan los capitalinos al respecto.

Si la aparición de la Guardia Nacional fortaleció el sentimiento de seguridad en los viajeros, cumplió con su primer objetivo; si fue todo lo contrario, estaríamos en el supuesto de considerar a nuestros policías mucho más cercanos de lo que pensamos.

El ejercicio no es ocioso. Las sociedades que dicen vivir más tranquilas coinciden en su respeto por los cuerpos de seguridad, la ley (aunque sea solo para evitar la sanción) y el convencimiento de que no habrá impunidad para nadie. Y no hay mejor laboratorio para experimentar con esos mensajes que una red de transporte público.

Al final del día, el nombre de juego es confianza, sin ella será muy difícil remontar la idea de que la Ciudad de México no se distingue de ningún otro estado de la República afectado por la violencia y el crimen.

Aunque también el equilibrio será clave, de acuerdo con los informes de las autoridades, la Guardia Nacional será itinerante, por lo que olvidar la capacidad de las y los miles de buenos policías de la capital puede ser un error de impredecibles consecuencias.

Existe mucha experiencia, valor y compromiso en las mujeres y hombres que patrullan a diario las calles y las colonias. Siempre han sido un activo del servicio público de la ciudad y en gran parte responsables de que alguna vez nos consideraran una “burbuja” de seguridad en el resto del país. No los descuidemos.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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