El crecimiento del país

Por César Cravioto

“No es lo mismo crecimiento que desarrollo, ahora hay más desarrollo”, es la frase con la que el presidente López Obrador dio respuesta a los que pronosticaban una recesión en el país. Pidió ir más allá de los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) si queremos saber cómo vamos.

Para el mandatario, la medición del termómetro de la economía, debe ser más amplia; el gobierno no busca crecer por crecer sino que haya bienestar entre los más pobres.

Pidió al FMI “ofrecer disculpas al pueblo de México y hacer autocrática. Los convocó para que se revise si es lo mismo crecimiento que desarrollo, “porque nosotros ya no vamos a utilizar solo como parámetro el crecimiento”.

Reiteró que la economía crecerá en 2019 y que deberá esperarse hasta finales de año para saber si el PIB alcanza el 2%. Ha sostenido que no hay problemas en las finanzas públicas, que no habrá aumento de la deuda y que se tienen fondos y ahorros, pero pidió esperar al cierre de año.

Dijo en días recientes que: “se están arreglando las cosas para que haya más crecimiento acompañado de desarrollo”.

Para la actual administración es necesario tener nuevas formas de medir el desarrollo, para evaluar mejor la salud económica de nuestra nación, toda vez que “la economía neoliberal trajo aumento de impuestos, paralizó la economía, le quitó derechos a los trabajadores, y provocó que se desatara la violencia y la inseguridad”.

El gobierno sostiene que México vive actualmente un cambio de paradigmas, y por lo tanto no se pueden usar los mismos parámetros. “No se utilizará solo el crecimiento económico como parámetro, sino contar con nuevas mediciones que tengan en cuenta, los salarios, la distribución de la riqueza. Para evaluar el desarrollo económico se tiene que considerar factores como el nivel salarial. El empleo, la distribución de la riqueza, el acceso a la educación, salud, vivienda y cultura”.

Las cifras hablan por sí solas:

Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en el Hogar (ENIGH) 2018 hecha por el INEGI indican que los hogares ricos en nuestro país perciben 18 veces más ingresos que los pobres.

Los hogares más pobres perciben trimestralmente 9 mil 113 pesos, mientras que los hogares más ricos, perciben 167 mil pesos trimestralmente. En muchas ocasiones permea el enriquecimiento ilícito como práctica común en las esferas del poder público que permite amasar fortunas.

La desigualdad económica y social divide a los mexicanos; el crecimiento en el país no se ha distribuido de manera equitativa.

En días recientes, El Colegio de México, Oxfam y Open Society, realizaron una conferencia sobre “Desigualdad, pobreza y crecimiento económico”, ahí se dijo que cuatro de cada 10 trabajadores en nuestro país tienen un ingreso que no les permite ni siquiera comer.

Esa cifra, debe cambiar, y esa es la verdadera lógica, el verdadero esfuerzo de este gobierno.

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