López Obrador debe enfrentar el discurso racista de Trump

Por Mariana Gómez del Campo

El joven de 21 años de edad que abrió fuego en un centro comercial en El Paso, Texas, buscaba “matar a tantos mexicanos como fuera posible”, así lo declaró tras su detención. Lo más aterrador es que minutos antes del atentado que cobró la vida de 21 personas, entre las que se cuentan ocho mexicanos, el asesino publicó en internet un manifiesto xenófobo que recoge el discurso de odio que Donald Trump ha vociferado desde el inicio de su campaña en 2016.

No es un secreto que el racismo y la xenofobia han sido promovidos por Trump desde que inició su administración, pues su lema “Make America Great Again” (Hagamos a América grande de nuevo) pasa por echar del país a los migrantes y cerrar las fronteras para empoderar a los supremacistas blancos. Lo contradictorio es que Estados Unidos es una nación que alberga razas y nacionalidades tan diversas que en menos de treinta años los blancos serán una minoría.

La reacción de Trump frente a la tragedia en El Paso no fue alentadora porque afirmó que el problema no era el fácil acceso a las armas en Estados Unidos, sino que cayeran en manos de personas con enfermedades mentales, siendo estos los autores de tiroteos de esta magnitud.

Pero la realidad es que el discurso de odio de Trump está haciendo florecer el sentimiento supremacista de muchas personas. Según datos del Centro de Estudios sobre el Odio y el Extremismo, los crímenes de odio se incrementaron en un 9% en 30 de las principales ciudades del país en los últimos tres años. Además, los crímenes de supremacistas se incrementaron un 36% en las ciudades del sur de la nación donde Trump intensificó su campaña.

Ante ese fatal contexto, el gobierno mexicano ha buscado tomar una postura firme frente a esta tragedia, sus propuestas han estado más destinadas a aparecer en las portadas de los periódicos que a realmente incidir en la vida de los mexicanos que viven en Estados Unidos. Las autoridades mexicanas buscarían que el autor material del ataque terrorista sea extraditado a México para ser juzgado así como emprender acciones legales contra quién le vendió el arma de asalto.

Sin embargo, el gobierno de López Obrador se ha mostrado incapaz de hacer frente al discurso racista de Trump, lo que se traduce en una actitud sumisa frente a un hombre que se ha cansado de ofender a los mexicanos. Desde la amenaza del republicano por imponer aranceles a los productos mexicanos si no detenían el flujo de migrantes indocumentados, la 4T se ha doblegado ante los caprichos de un presidente autoritario que le ha tomado la medida a México.

Hoy, frente a una barbarie de este tamaño, el gobierno mexicano sigue mostrándose complaciente y timorato cuando debiera pedir abiertamente al presidente estadounidense que no alimente el racismo, particularmente cuando el discurso antinmigrante es nuevamente uno de los ingredientes principales de la campaña para las elecciones presidenciales de 2020. Es hora de que López Obrador sea consciente que ya no es suficiente la postura de “abrazos, no balazos” y fortalezca el sistema consular en estos momentos en que los mexicanos estamos siendo atacados y asesinados en la Unión Americana.

Algo es innegable, Estados Unidos no está infestado por la migración como en cientos de tuits ha hecho referencia Trump, sino está plagado por más de 310 millones de armas en poder de civiles y, lamentablemente, se está llenando de odio, xenofobia y racismo que provienen desde la Casa Blanca. Al tiempo…

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