Con sombrero ajeno

Por David Olivo

Estamos a un escaso año de la gran fiesta deportiva que significará Tokio 2020. Escenario donde veremos nacer a las leyendas de una nueva generación y seremos testigos de los frutos del esfuerzo y dedicación de atletas excepcionales, dignos representantes de la cumbre humana.

Pero en todo esto, ¿dónde se encuentra México?, ¿cuánto hemos avanzado en estos últimos cuatro años? o ¿seremos relegados de nueva cuenta a resaltar en algunas cuantas disciplinas? Sinceramente esperamos que no, pues alcanzar la gloria a gran escala es uno de los sueños deportivos más esperados por cada uno de los mexicanos, tanto como por el resto del mundo que comen ansias por presenciar la máxima justa del deporte.

Lo cierto es que este tema alcanzó los reflectores nacionales e internacionales esta semana cuando, contra todo pronóstico y por méritos propios, la delegación mexicana se coronó con 136 medallas: 37 de oro, 36 de plata y 63 de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú. Con esto, parece que nuestro país alcanzó por fin la fórmula del éxito en las disciplinas de alto rendimiento, ¿no?

Lamentablemente no podríamos estar más lejos de la realidad, ya que este año la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), a cargo de celebre Ana Gabriela Guevara, sufrió un saqueo de la actual administración “4T” de 70 millones, dejándola con mil 718 millones. Es decir que el gasto corriente para el ejercicio 2019 es alrededor de 200 millones de pesos más bajo que en 2008.

Este aspecto dificulta la preparación de los atletas nacionales, dado que el 50 por ciento del dinero de las federaciones proviene del gasto público, dejando a los deportistas prácticamente en la calle. De acuerdo con el estudio de la Secretaría de Educación Pública (SEP) “Deporte asociativo y organizado en México”, algunos de los mecanismos para financiar el alto rendimiento se encuentran en el Fondo del Deporte para el Alto Rendimiento (Fodepar) y en el Estímulo Fiscal al Deporte de Alto Rendimiento (Efideporte).

Esta regresión en los apoyos a los atletas nacionales no es algo nuevo, más bien es una estrategia remarcada por las últimas administraciones: PRI – MOR. Falta nada más señalar que durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto (EPN), la Conade obtuvo una reducción en su gasto de operación de hasta 70%, desvalijando prácticamente el organismo gubernamental.

Y aun con todos estos recortes, el gasto asignado por la Cuarta Transformación a este sector este año fue el más bajo de en los últimos tres gobiernos. Pues en el último año de gobierno de Peña (2018), se asignaron cerca de 2 mil 108 millones de pesos.

Además, entre 2012 y 2016; fechas que se ajustan a las Olimpiadas de Londres y Río, respectivamente; la Conade perdió cerca de 53.2% de su recurso enfocados a programas para incentivar la cultura del deporte y para el Sistema Mexicano del Deporte de Alto Rendimiento.

Según datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestales (CIEP) posterior al incremento histórico del apoyo al deporte, que alcanzó su tope en 2013 con 7 mil 179 millones de pesos, las administraciones a cargo redujeron poco a poco el gasto público. En 2014, se otorgó alrededor de 4 mil 240 millones; 2015 aproximadamente, 3 mil 605 millones; y 2016, 2 mil 825 millones de pesos.

Fue un claro retroceso, que al parecer el gobierno en turno pretende mantener, ya que este año disminuyó el apoyo en 300 millones de pesos, respecto al año anterior. Todo con el pretexto de la austeridad. Es muy cómodo ajustarse los logros ajenos cuando no se apoya. ¿Qué política pública para el deporte puede haber ahora, cuando con todo y mayoría en la Cámara de Diputados, aprobaron esta partida presupuestal tan pobre?

Diferente al gobierno panista Felipe Calderón, quien recibió al Conade con mil 28 millones en 2006 e incrementó año con año el apoyo hasta sostener un presupuesto de 4 mil 40 millones 121 mil pesos. Es decir que casi cuadriplicó la partida presupuestal de la Comisión, dirigiendo la estrategia hacia fortalecer al deporte nacional y a cada figura interesada en él.

Con todo y la desarticulación de estos programas a favor del deporte, los jóvenes mexicanos alcanzaron las preseas de oro, plata y bronce sin apoyos, con sus propios medios, apoyos empresariales y el de sus familiares. Colocaron a México en tercer lugar en el medallero general de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y dejan un precedente que debiera llamar la atención de los gobernantes que presumen logros con sombrero ajeno.

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