Los ídolos por siempre

Gustavo Cerati comenzó sin saber que se convertiría en el mayor referente del rock en español en el mundo de habla hispana

Por Jessie Cervantes

La música es una de las más bellas expresiones de arte con las que el ser humano a podido expresarse, desarrollarse y crecer tanto en lo personal, como en lo espiritual, como dentro de la sociedad donde le ha tocado vivir. La música no sólo significa cantar o tocar instrumentos, sino que trata de sensibilizar en todo momento a través de sonidos convertidos en melodías a todos aquellos que la escuchan. Jugando con las emociones, mantiene al escucha con los oídos abiertos a nuevas posibilidades, posibilidades que te ayuden a lidiar con tu estado de ánimo.

Es maravilloso tener la capacidad de crecer descubriendo día a día los secretos de la música, descubrirlos a través de grandes personajes, personajes que te van llevando de la mano y que luego marcan tu generación, artistas de la talla de Gustavo Adrián Cerati, de esos que te abren las puertas de un mundo donde todo se vuelve etéreo, un espacio dónde puedes escapar de la realidad por un momento.

Gustavo Cerati comenzó su carrera en 1983, sin saber que se convertiría en el mayor referente del rock en español en el mundo de habla hispana. Y todo realmente inició cuando se unió a Zeta Bosio y Charly Alberti para integrar la que se volvería la banda de rock más influyente de todos los tiempos en la parte hispana del continente americano: Soda Stereo.

Latinoamericanos de diversos rincones y foráneos de todas partes del mundo, recuerdan con el más sincero de los cariños a este gran hombre, que no sólo dejó una marca en la música, sino que cambió la forma de ver el mundo de millones de personas que compartían con él la misma pasión, el mismo sueño.

Puedo asegurar que artistas de todos los géneros y de prácticamente todas las generaciones guardan un nivel importante de veneración para este personaje que en nuestro país hizo historia, historia tanto en la venta de discos como en la cantidad de conciertos con los cuales prácticamente cubrió el territorio nacional.

Habían transcurrido más de 30 años de que su talento fuera esparcido por casi todo el planeta, hasta el año 2014, en que un fatídico 4 de septiembre se convertiría en el día en que el músico abandonó el universo, pero dejó su alma plagada en el avanzar constante del rock es español.

Joyas hechas canciones, fue el gran tesoro que el argentino nos dejó, pues la música en su vida representaba una puerta que estaba en un persistente abrir. Y es que, en efecto, artistas como él han demostrado hasta el cansancio que la música es gimnasia para el alma.

Las leyendas como Gustavo Cerati, no mueren jamás, pues su espíritu se mantendrá vivo mientras su música sea escuchada. Es por lo que bajo el grito de ¡Gracias… totales!, celebramos el legado que este gran músico dejó en el mundo, y en nuestros corazones.

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