Un presupuesto basado en “otros datos”

Por Mariana Gómez del Campo

La Secretaría de Hacienda entregó el Paquete Económico 2020 al Congreso que contiene el presupuesto de ingresos y egresos de la Federación para el próximo año, pero al analizarlo es evidente que se trata de un documento aspiracional con estimaciones demasiado optimistas, con una fuerte carga política que parece no poner los pies sobre la tierra. Lo anterior se explica con las declaraciones del titular de Hacienda en el sentido de que el presidente, se metió “al detalle mayor de lo que nosotros hubiéramos esperado”. Lo peligroso es que el tabasqueño siempre tiene “otros datos”.

El texto plantea un crecimiento de entre 1.5 a 2.5% del PIB el próximo año, por encima del 1.4% que proyectan los expertos, lejos de la promesa de López Obrador de un 4% anual que cada día es más inviable.

Aunque el documento indica tener tres prioridades clave: seguridad, bienestar social y energía (Pemex), robustece los programas sociales pues se proponen recursos por 266 mil millones de pesos (mmdp) para los programas clientelares de adultos mayores, discapacidad y el controvertido “Sembrando vida” que ha sido acusado de causar el incendio de bosques para obtener el pago del gobierno federal.

Sin embargo, el presupuesto reconoce el fracaso de “Jóvenes construyendo el futuro”, uno de los programas estrella de la 4T el cual se caracteriza por tener buenas intenciones pero pésimas reglas de operación; para 2020 se le reducirán 40 mmdp.

Como ya es costumbre, al gobierno federal no le salen las cuentas. El presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, militante de Morena, ha afirmado que para cubrir todos los aspectos del gasto propuesto, son necesarios 150 mmdp más a los contemplados en los ingresos.

Es evidente que cada año será más complicado mantener programas sociales con fines electorales que sólo implican una carga al erario, sobretodo cuando el gobierno no quiere entrarle al debate de una reforma fiscal para mantener su promesa de no incrementar o crear impuestos, lo cual es una falacia pues el próximo año se prevé gravar las ventas por catálogo, las plataformas digitales como Netflix, Uber, Spotify, así como el incremento del impuesto a los intereses generados por ahorros que subirá del 1.04 al 1.45%. Alguien tiene que pagar el dinero que se reparte.

Pero es evidente que el gobierno federal no sabe gastar. Sorprende que busquen incrementar el gasto cuando en el primer semestre de 2019 se registró un subejercicio de 120 mil millones de pesos, el mayor en los últimos 19 años. Esto significa que las secretarías no están gastando el dinero, aunque tiene una razón perversa ya que lo que se “ahorre”, el presidente puede gastarlo de forma discrecional, sin necesitar la aprobación del Congreso. No suena bien para la transparencia y rendición de cuentas.

Además, otro foco rojo es la reducción de la inversión pública en un 5.4%, lo que significa que el gobierno gastará menos en la construcción de carreteras, caminos, viviendas, escuelas y hospitales, lo cual inevitablemente tendrá un impacto en la creación de empleos que en 2019 ha sido muy baja. Basta con recordar que, en agosto de este año, los trabajadores registrados en el IMSS cayeron 12,629 respecto al mes anterior, el peor dato mensual desde junio de 2009.

Otro ejemplo es el sector salud que se encuentra en una grave crisis y apenas verán aumentados sus recursos en 3.5%, lo que no implicará ningún cambio y continuará el desabasto de medicamentos y quimioterapias para niños. Por su parte, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), que está desbordada desde hace varios años, tendrá un presupuesto insuficiente: en 2019 se le asignaron 20.8 mdp y aunque se estima que son necesarios al menos 100 mdp, el Proyecto de Presupuesto le asigna 27.3. En 2018 tuvieron 14,562 solicitudes y en lo que va de 2019, llevan 48,254, un incremento de más del 300%.

Es fundamental que los diputados asuman su papel y analicen de forma responsable con argumentos técnicos este Paquete Económico para que se hagan las adecuaciones necesarias. No podemos seguir ahorcando a los estados y municipios reduciéndoles drásticamente recursos porque podríamos desatar una crisis en el Pacto Federal. Al tiempo. ¡Viva México!

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