Un pueblo con educación de calidad debe ser visto como una meta de Estado, no como una amenaza

La senadora Vanessa Rubio responde a la pregunta: ¿Las reformas en materia educativa que están en discusión abonarán a mejorar la educación en el país?

Por Vanessa Rubio Márquez

En mayo de este año el Congreso aprobó reformas al artículo 3° de nuestra Constitución, propuestas por el partido en el poder y el gobierno, con lo cual se eliminó la reforma educativa de 2013 que enfocaba todos los esfuerzos a mejorar la calidad de la educación, teniendo como principal objetivo el aprendizaje y la competitividad de nuestras niñas, niños y jóvenes.

Yo voté en contra de lo que considero un retroceso. Estoy segura que la reforma educativa anterior distaba mucho de la perfección, pero también tenía avances históricos que debimos tomar de base para mejorar, no destruirlos. Como complemento y a fin de aterrizar los cambios constitucionales, el pasado 19 de septiembre la Cámara de Diputados cambió otras tres leyes (que solo requería la mayoría simple de Morena y sus partidos aliados).

Se modificó la Ley General de Educación, eliminando el Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa, encargado de administrar los recursos para el mantenimiento de las escuelas, y será ahora el Estado quien envíe (de acuerdo a la disponibilidad o no disponibilidad de presupuesto) los recursos directamente a los comités de maestros y padres de familia, en vez de hacerlo un órgano especializado al que se le exigiera mayor transparencia, rendición cuentas y mejores resultados.

En segundo lugar, se cambió la Ley General del Sistema para la Carrera de las y los Maestros, que establecía procesos para la admisión, promoción y reconocimiento del personal docente; donde se diluyeron los esquemas de pruebas y efectos para asegurar que los maestros tengan los conocimientos necesarios y estén debidamente capacitados para estar frente a un grupo. 

Por último, se reformó la Ley Reglamentaria en Materia de Mejora Continua de la Educación, que elimina al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), es decir, se desaparece oficialmente el primer organismo autónomo. En su lugar se crean los diluidos Sistemas Nacional de Mejora Continua e Integral de Formación, Actualización y Capacitación. Estos nuevos organismos serán los encargados de la delicada tarea de realizar las evaluaciones a las y los maestros (que no tendrán mayores efectos), así como la elaboración de los planes educativos.

Hasta ahora siguen ganando los sindicatos de la educación y los intereses políticos; y pierden las niñas, los niños y los jóvenes. Pierde México.

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