Son nuestros niños los que pierden con la reforma educativa de Morena

Por Mariana Gómez del Campo

López Obrador le entregó la educación de la niñez de México a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un sindicato radical que se dedica a tomar carreteras, casetas, edificios de gobierno, excepto a impartir clases. Todo esto a cambio de haberlo apoyado en las elecciones presidenciales del 2018, lo que significa que no fue más que una factura que el tabasqueño pagó a un sindicato que le ha hecho tanto daño a la educación pública nacional.

No, no sorprende que la contrarreforma educativa haya sido aprobada en las Cámaras del Congreso porque fue un compromiso que Morena hizo desde la campaña electoral, lo que sí alerta es lo que significa para nuestro país. Comentaré algunos de los aspectos más preocupantes:

Desaparece el Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (INIFED) el cual se encargaba de administrar los recursos y emitía los lineamientos para construcción y mantenimiento de los planteles escolares a fin de que se mantuvieran escuelas seguras, particularmente en las zonas sísmicas. Con la reforma, los recursos se entregarán directamente a comités de maestros, alumnos y padres de familia.

Las evaluaciones para profesores no serán vinculantes pues sus resultados no definirán la permanencia de profesores en sus plazas por lo que desaparece el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) que será sustituido por un nuevo Sistema Nacional de Mejora Continua controlado por el gobierno.

Tanto el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la CNTE participarán en la decisión para la asignación de plazas, así como ascensos o cambios de centros de trabajo disfrazado como respeto a los derechos laborales de los profesores. Lo anterior permitirá la discrecionalidad para los movimientos de personal regresando a la venta y herencia de plazas magisteriales.

Contempla también la eliminación de evaluaciones diagnósticas para que los profesores consigan becas para una Maestría o Doctorado, tan sólo con tener tres años de servicio será suficiente.

Todo lo anterior era justo lo que la CNTE exigió al presidente en sus mesas de negociación a espaldas del Congreso de la Unión y donde se cedió en todos los aspectos. Lo que significa un grave retroceso para la educación en México ya que el gobierno, nuevamente, se hace a un lado ante los embates de un sindicato corporativista y monopólico que defiende los intereses de sus dirigentes, no de los niños de México.

Si los legisladores de Morena hubieran leído y comprendido lo que aprobaron, sabrían que estas leyes son dañinas para el país porque relegan la calidad de la educación de los mexicanos únicamente en el afán de mantener feliz a la CNTE. Así, la brecha de conocimientos entre los estudiantes de escuelas públicas y privadas se incrementará provocando un mayor auge de instituciones educativas privadas donde estudiarán quienes puedan pagarlas.

Hoy más que nunca nuestro país requiere una verdadera reforma educativa de avanzada que incluya la modernización del modelo formativo, las nuevas tecnologías y la internacionalización de la educación, que le apueste a la investigación y a la profesionalización de los docentes. El pago de un favor electoral que implica las leyes aprobadas por la mayoría de Morena en el Congreso tendrá un elevado costo para generaciones de niñas y niños mexicanos que nunca se podrá compensar. ¡Esto es un retroceso! Al tiempo…

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