Opinión

A la defensa de los Derechos Humanos

Un cambio se avecina en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) con la designación de la titularidad de la presidencia del máximo órgano en esta materia. Y no es cosa menor, pues sobre la figura que sustituirá a Luis Raúl González Pérez se sustentará una política que deberá actuar activamente sobre la inseguridad en el país, tema con el que el actual gobierno está teniendo graves problemas.

Pero gran parte del desempeño de la Comisión dependerá de la independencia de la institución, así como de su capacidad de reacción, ya que mantener su autonomía frente al Ejecutivo marcará una clara postura hacia la defensa de las Derechos Humanos. Es decir la CNDH deberá fundamentarse en los próximos cinco años como un contrapeso claro hacia la Cuarta Transformación, uno que emita juicios serios frente a violaciones de este tipo en nuestro país.

Es cierto que gran parte de la postura del organismo derivará de la actitud de su próximo titular y por ello no debemos alejar la mirada del proceso de selección que convocó el Senado de la República el pasado 3 de octubre.

A las comparecencias de aspirantes se presentaron 56 perfiles, de los cuales hasta el momento quedan quince, quienes fueron fuertemente cuestionados en su independencia política. Tal cual debe ser, pues de esta designación que se realizará a más tardar el próximo 15 de noviembre se seleccionará al nuevo ombudsman nacional.

Y queda claro que se cuentan con perfiles de primera categoría con gran experiencia en el tema como es el caso del ex ombudsman de Sonora, Raúl Ramírez Ramírez, quien fue fuertemente cuestionado por haber sido candidato plurinominal de parte del partido Movimiento Ciudadano.

Otro de los aspirantes a la titularidad de la CNDH es Alberto Athié quien ha señalado que la designación no debe ir en detrimento de los logros conseguidos en la vida democrática del país, tal cual en otros organismos que generaran contrapeso como es el Instituto nacional Electoral (INE).

Es esta opinión lo que marca una fuerte necesidad dentro de este proceso, pues el próximo presidente deberá contar con experiencia necesaria, una carrera democrática impecable que asegure una autonomía para la Comisión. Y aún más cuando cerca de 454 recomendaciones realizadas por esta autoridad a los diversos niveles de gobierno han sido ignoradas desde 1990.

En realidad es una cifra que preocupa, aún más cuando el presidente en turno ha hecho evidente su molestia hacia los organismos autónomos a tal grado que no asistió a la presentación del informe anual de la CNDH. Es esta tensión la que preocupa, dado que conquistar la dirigencia de esta institución debilitaría la democracia mexicana.

Es por ello que no se puede sumar una voz más al régimen. Se debe reconocer a la Comisión como una entidad libre y cuya gestión esté a la altura de los retos actuales. Es indispensable mantener su dirigencia sin presiones políticas que comprometan desde el interior, pues el próximo ombudsman tendrá que enfrentar muchas más desde el exterior.

Se debe mantener el eje vinculatorio con el resto de poderes y no encadenarla a la voluntad ejecutiva, ya que de esta manera se robustecerá la coordinación de casos de la CNDH y sus comisiones locales. Es momento de salir a la defensa de los derechos humanos y no a la caza de ellos.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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