Bases de Datos II

Por Luis Wertman Zaslav

A pesar de que el tono era de mucha amabilidad, se escuchaba que me estaban llamando de algún domicilio. Aunque acaba de renovar mi plan tarifario con la empresa que me proporciona el servicio de telefonía celular, la voz al otro lado de la línea me informaba que estaba cerca de vencer el plazo de mi contrato y preguntaba si quería hacer el trámite para continuar. Es decir, no había comunicación entre el centro de atención oficial y los, supongo, muchos distribuidores que se subcontratan para hacer estas llamadas. Agradecí la comunicación con la mención de que ya había hecho la renovación correspondiente y colgué.

Gracias a los muchos lectores de Publimetro, recibí varios mensajes sobre el artículo de la semana pasada con una petición y reclamo común: ¿qué hacemos para evitar el abuso en la manera en que se utilizan nuestros datos personales?

No existe una respuesta simple, es lo que tengo que confesar, pero sí algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a que esas molestas llamadas, correos o mensajes se detengan o no se conviertan en un delito cuando nuestra información llega a manos de la delincuencia.

Es importante insistir en que el 75% de los casos de extorsión que se han cometido en la última década (y la tendencia se mantiene este año) son por medio de teléfonos celulares, la mayoría robados o recomprados en el mercado negro, a números elegidos al azar que pertenecen a alguno de nosotros, ciudadanos comunes y corrientes.

También precisar que el delito número uno en más de una década en México es el robo a transeúnte, el que ocurre en la calle, para robarnos principalmente el teléfono móvil y que el segundo -adivinaron- es la extorsión, ¿qué haríamos como sociedad si estos dos crímenes se redujeran al mínimo o no existieran?

Ahora las sugerencias: es importante entender las leyes, en particular las nuevas aprobadas para evitar que empresas y entidades hagan un mal uso de nuestros datos personales y electrónicos. Contamos con un Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que por norma vela por nuestros derechos en este rubro, su sitio web cuenta con mucha información útil y sugiero que nos tomemos el tiempo necesario para revisarla.

Revisar los términos de contratos y avisos de privacidad tampoco estorba; tratar de ser mejores consumidores es una obligación en esta época, y en todas, si queremos que se respete nuestra privacidad y no se nos engañe.

Acudir directamente a los centros de servicio a clientes es un requisito que todos los días se vuelve indispensable. Las empresas de tecnología tercian muchas de sus comunicaciones y con esa decisión entregan bases de datos sin ningún control que se intercambian o se comercian.

En este sentido, presionar para que existan códigos de ética y procedimientos muy claro en la industria de los call centers no haría muy bien como usuarios, clientes y ciudadanos. De primera mano conozco y reconozco a la industria mexicana de centros de contacto, pero deben hacer mucho más para proteger uno de los patrimonios básicos que tenemos en esta era de la comunicación digital instantánea: nuestros datos, que al final son nuestra vida misma, solo pregúntenle a cualquier joven.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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