Las conquistas de Evo Morales

El gobierno de Evo Morales arrancó en el 2006 y a pesar de grietas y fragmentos, supo crear un país plural y democrático para dejar atrás una nación elitista

Por César Cravioto

Para la novelista Siri Hustvedt, “somos seres fragmentados que nos vamos consolidando, pero siempre existen grietas. Que logremos convivir con esas grietas es la clave para llegar a ser seres, digámoslo así, razonablemente sanos”.

El gobierno de Evo Morales arrancó en el 2006 y a pesar de grietas y fragmentos, supo crear un país plural y democrático para dejar atrás una nación elitista y racista, gobernada por una veintena de familias. Morales se fue consolidando hasta llegar a ser el mejor presidente en la historia de Bolivia; los datos duros así lo indican:

En 2005, Bolivia era el segundo país con mayor nivel de deuda externa con el 52% del PIB, no era un país ordenado, no tenían ni siquiera un sistema financiero; para 2018 se convirtió en el séptimo país menos endeudado de Latinoamérica.

Evo Morales, el primer Presidente de origen indígena de uno de los países más pobres de la región, aumentó el consumo, redujo la pobreza, fortaleció al Estado bajo la premisa y la filosofía Aymara que dicta: no robar, no mentir, y no matar.

Con la bandera de Wiphala de la nación andina y de los Aymara como símbolo de la resistencia indígena, durante su gestión tuvo logros históricos como la nacionalización de los hidrocarburos y la reforma agraria, la reducción de salarios a funcionarios públicos, y la erradicación del analfabetismo.

Su proyecto comenzó desde el primer día con los llamados “bonos Juanito pinto” para los niños, hasta lograr que en 2008 la UNESCO declarara a Bolivia libre de analfabetismo no solo en español sino en cada una de las lenguas originarias.

El objetivo del programa se centró en incrementar la matrícula escolar y reducir la deserción, así como disminuir la transmisión intergeneracional de la pobreza.

La disminución de la brecha de la desigualdad entre los sectores más ricos y los más pobres se logró con el aumento de los recursos públicos a través de la recuperación y control de muchas de las empresas estratégicas que se habían privatizado, como los hidrocarburos, la electricidad, aeropuertos, y tele comunicaciones. En la gestión de Morales, el PIB de Bolivia pasó de 9 mil millones de dólares a 40 mil millones, mientras que la pobreza extrema pasó de 38% a 17% entre 2006 y 2017.

Hoy el desarrollo económico de Bolivia es uno de los más sólidos de Latinoamérica, este crecimiento se debe a Evo Morales y a su plan económico desde que asumió el mando en 2006.

En el último informe de perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional, (FMI) Bolivia resultó la economía con el mayor crecimiento económico, gracias al fortalecimiento de la moneda bolivariana. Según expertos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica,(Celag), “el sistema financiero se bolivianizó y hoy en día los depósitos son en moneda nacional (el 88% del total), y los créditos también (99%)”.

Otro logro bajo su mandato, fue la reducción de la cifra de desempleo, que bajó de 8.1% a 4.2%, y el aumento del salario mínimo que pasó de 60 dólares a 310 a lo largo de 13 años de gestión.

Evo Morales luchó por el derecho de los pueblos a su identidad, y cultura. En 2006 , al asumir formalmente la presidencia juramentó en el Tiwanako, en el Templete de Kalasasaya, ante miles de sacerdotes aymaras.

En 2006 el salario mínimo era de 440 bolivarianos, actualmente es de 2 mil 60 bolivianos. El producto interno bruto creció 327% en los últimos 13 años y llegó a 44.885 millones de dólares en 2018, y el modelo económico de su gestión permitió que el 62% de la población tenga ingresos medios.Se construyeron 34 hospitales de segundo nivel, y mil 61 nuevos establecimientos de salud.

En el período 2006-2017, el ingreso anual per cápita pasó de 1.120 dólares a 3.130, gracias en gran parte a la mejora de los derechos sociales. La esperanza de vida subió de 64 a 71 años.

Tras anunciar su renuncia para garantizar la paz del país ante la ola de violencia contra los indígenas, campesinos y miembros de su gabinete, Evo Morales declaró: “Hemos liberado a Bolivia, estamos dejando una patria liberada, en desarrollo con generaciones que tienen mucho futuro”.

La política mexicana dio un paso al frente, alzó la voz y se ha enaltecido con el recibimiento de Evo Morales como refugiado político por el gobierno de AMLO.

La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, lo nombró Huésped Distinguido de la Ciudad de México después de “un golpe de Estado en donde fue obligado a renunciar fuera del orden constitucional en su país”, y aseguró que “el asilo político mexicano es una de las mejores tradiciones de la política exterior mexicana”.

En días recientes escuchamos a Evo Morales expresar “López Obrador me salvó la vida”; vida que estuvo en riesgo desde que los principales jefes militares y policiales golpistas de Bolivia le “sugirieron” renunciar, hasta que abordó el avión de la Fuerza Aérea Mexicana.

Entre tanto, el 12 de noviembre la oposición bolivariana impuso mediante un procedimiento anticonstitucional a la senadora Jeanine Áñez Chávez como presidenta interina de Bolivia, quien el 14 de abril de 2013 tuiteo: “sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas; la ciudad no es para los indios, que se vayan al Altiplano o al Chaco”.

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