La hojarasca del tablero

Nunca en la historia de México, ningún gobierno -autoimpuesto o no-, había rodeado con tantos efectivos militares y de seguridad una instalación oficial mexicana

Por César Cravioto

El 23 de diciembre aparecieron frente a la embajada y la residencia de México en La Paz, casi 100 elementos de la policía y el Ejército no solicitados, además de 15 vehículos siguiendo autos diplomáticos y filmando las actividades del personal, incluyendo a la Embajadora, María Teresa Mercado.

Nunca en la historia de México, ningún gobierno -autoimpuesto o no-, había rodeado con tantos efectivos militares y de seguridad una instalación oficial mexicana. Como lo dijo el Presidente López Obrador: “ni el ex dictador Pinochet, durante el golpe militar que encabezó en Chile en 1973 para derrocar a Salvador Allende, decidió asediar con la policía y el Ejército la Embajada de México, como sucede ahora en Bolivia”.

Mientras que la derecha siempre ataca con pocos argumentos, más bien con insultos, aquí y en Bolivia, el Senado en México, en un pronunciamiento difundido por su presidenta, Mónica Fernández, manifestó su “más honda preocupación por el asedio a la embajada de México en Bolivia”, y exhortó a las autoridades de ese país a observar rigurosamente los tratados internacionales.

En una escalada de tonos y malas formas, Jorge Quiroga, ex mandatario de Bolivia, y vocero internacional del actual gobierno interino, calificó de “cobarde, sumiso, y servil”, al presidente López Obrador en una clara afrenta con insultos al mandatario de nuestro país por parte de un hombre que se identifica con el grupo en el poder en este momento, sin importar la demanda de México para que el gobierno de Bolivia respete el nivel del diálogo el derecho de asilo, aleje la tentación de vulnerar la soberanía y termine el acoso y hostigamiento contra inmuebles diplomáticos mexicanos en La Paz.

Bolivia exige que los nueve ex ministros que permanecen en la Embajada de México en la Paz, sean puestos a su disposición, y argumentan que hay órdenes de aprehensión contra cuatro de los nueve políticos.

Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), dijo que a pesar de las órdenes de detención contra los ex funcionarios, el Gobierno de México hará valer los acuerdos internacionales sobre protección a refugiados políticos y los salvaguardará, amparado en la Convención de Viena, el Pacto de Bogotá, y todo el derecho internacional.

Maximiliano Reyez Zúñiga, Subsecretario de la Cancillería para América Latina y el Caribe, asegura que “no han respetado el derecho internacional, han utilizado la intimidación y la fuerza pública en su autoimpuesto gobierno, sin proponer argumentos jurídicos o diplomáticos, a pesar del diálogo que el gobierno de México ha planteado respeto a los nueve ex ministros del gobierno del depuesto presidente Evo Morales, que se encuentran dentro de la sede diplomática en La Paz”.

El presidente López Obrador los ha invitado a que se alejen de cualquier tentación de tomar o vulnerar la soberanía al querer penetrar en la Embajada, mientras que el gobierno de Bolivia justifica el dispositivo extremo de seguridad, y acusan al gobierno mexicano de dar protección a quienes están acusados de delitos graves, “sin considerar que las solicitudes de asilo se hicieron el 15 de noviembre y las órdenes de aprensión fueron notificadas a México 11 días después; además, las Convenciones en materia de asilo determinan que el Estado que otorga el asilo es quien califica la gravedad de las acusaciones”, explica Reyes Zúñiga.

México solicita que se retire el excesivo dispositivo ominoso, que haya un compromiso de que no volverá a haber un dispositivo de seguridad que ofenda al personal y las instalaciones mexicanas en Bolivia, y se mantiene firme en que seguirá dando protección a los funcionarios asilados en la Embajada, y a los 10 mil mexicanos que viven en Bolivia, por lo que cerrar la Embajada y el consulado “sería un gran inconveniente”, aseguró AMLO.

Presentó un instrumento jurídico ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU con el fin de que se respeten los acuerdos en materia de representaciones internacionales. Ante esto, el ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo, retó al gobierno de México con un: “allá nos veremos con mucho gusto y veremos quién está violando los tratados, nosotros por cuidar la residencia y la Embajada, o el gobierno mexicano, permitiendo que el señor Evo Morales haga lo que le dé en gana”.

Las piezas están echadas como en una partida de ajedrez, donde lo que importa es "eliminar la hojarasca del tablero", como diría José Raúl Capablanca.

Mientras tanto, Bolivia obstaculiza las buenas relaciones entre dos naciones y la operación normal de las actividades diplomáticas que incluye respetar fehacientemente lo que marca el derecho internacional respecto al asilo, no solo entre México y Bolivia, sino entre todas las Naciones del mundo.

La cancillería de Bolivia también acusó a España de cometer "atropellos" contra su soberanía después de un confuso incidente que implicó a diplomáticos españoles a las puertas de la Embajada de México, en este país.

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