Morena y sus dos presidentes

Por Héctor Escalante

La administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido distintas crisis durante su gobierno, en términos reales esa crisis no ha surtido efectos importantes en su posicionamiento o números de aprobación. El discurso de “vamos bien” o “son los grupos conservadores” funciona porque los enemigos creados son en sí los enemigos de sus seguidores, de su gabinete y de su partido. 

El problema para López Obrador, a pesar de que no se quiere meter al pleito, al menos no públicamente, es que la dirigencia de la institución política que él creó está sumida en una crisis que sí puede afectar su imagen. Morena tiene dos presidentes, uno interino, Alfonso Ramírez Cuellar y  otra que se dice en funciones, Yeidckol Polevnsky. Está última desconoce al dirigente interino y se autoproclama como la única. 

Hay mucho más en juego que la dirigencia del actual partido en el poder. El siguiente año hay elecciones para gobernador en 15 estados del país, con ello candidaturas que negociar entre los grupos internos. También en los siguientes años se tiene que definir  la joya de la corona, la candidatura presidencial para el año 2024. 

Uno de los principales problemas que tuvo el Partido de la Revolución Democrática, casa durante muchos años de los ahora militantes de Morena, incluido López Obrador, es que las corrientes lo llevaron a prácticamente su destrucción. La falta de acuerdos se trasladó a enfrentamientos y con ello a la creación de un nuevo partido.

La reflexión que deben tener en Morena es que López Obrador es en sí mismo Morena, más allá de que existan grupos y corrientes, ese partido no es prácticamente nada sin el hoy Presidente de México. Parece increíble que a pesar de las crisis de gobierno que vive la Cuarta Transformación hoy compren un pleito interno que conforme avancen los días se pondrá peor.

Los dos presidentes de Morena tienen sus propios discursos, pronto pasarán de los mensajes de reconocimiento mutuo a los insultos. El debate subirá de tono y tarde o temprano López Obrador tendrá que dar un manotazo en la mesa, ante ello habrá mas de uno que estará inconforme y la crisis podría ser peor. Hoy el partido del Presidente tiene dos cabezas y quitar a una costará mucho, ya se verá.

Últimas palabras

El deceso de Kobe Bryant una vez mas nos hace pensar en la fragilidad de la vida. No importa quien seas, cuan exitoso, cuan ganador, cuanto dinero. En términos personales mueve cualquier tipo de sentimientos, no queda nada mas que vivir en paz.

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