Tras años de gobiernos de izquierda, CDMX es tierra de nadie

Por Mariana Gómez del Campo

La izquierda ha gobernado la Ciudad de México desde 1997, cuando los capitalinos pudimos elegir por primera vez al jefe de Gobierno, y aunque presumen haber impulsado diversos programas de asistencia social que hoy se han replicado en diversas entidades del país y a nivel federal, la realidad es que actualmente la capital del país se ha convertido en un lugar sin ley donde la violencia es generalizada y los delincuentes operan con comodidad.

Pese a ser considerada una ciudad que impulsa la igualdad de género, los feminicidios siguen multiplicándose: datos oficiales indican que pasaron de 43 víctimas en 2018 a 69 en 2019, lo que significa un aumento de 58.13%.

Lo peor es que el gobierno local se resiste a reconocer el problema y atenderlo, basta recordar que, aunque desde mediados del año pasado diversas organizaciones civiles pidieron al gobierno que decretara la Alerta de Violencia de Género, Claudia Sheinbaum lo emitió hasta finales de noviembre.

Por si no fuera un panorama terrible, datos del Observatorio Nacional Ciudadano indican que diariamente cuatro mujeres son abusadas sexualmente.

Pero nadie está exento de ser víctima de la delincuencia. Hace unas semanas, se hizo viral la denuncia de que una mujer de 83 años, madre de una académica y activista reconocida, fue extorsionada para pagar el rescate por el supuesto secuestro de su hija. Lamentablemente no es la única historia ya que este delito se incrementó en 2019 un 59.70%, según datos oficiales; lo más grave es que la tasa de impunidad es de 99%, porque los delincuentes no son detenidos o hacen las llamadas desde la cárcel.

Lo triste es que 20% de las víctimas son adultos mayores que no saben cómo manejar la situación por el miedo que infunden los extorsionadores.

Precisamente en las cárceles de la capital no se aplica la ley; en 2019, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos denunció que las autoridades del Reclusorio Sur permitían a los reos controlar el lugar.

Lo anterior explica la facilidad con la que tres hombres se fugaron de ese penal la mañana del miércoles 29 de enero, con el supuesto apoyo de custodios a quienes les ofrecieron 100 mil pesos a cambio.

Lo que llama la atención es que uno de los reos fungía como operador del Cártel de Sinaloa y era requerido por las autoridades de Estados Unidos, así que en ese país se encendieron las alarmas por su fuga.

También alarma que el juez que ordenó su traslado al Reclusorio Sur es el mismo que instrumentó una venganza política contra Rosario Robles y quien liberó a 27 detenidos de un operativo contra la Unión Tepito.

Datos oficiales indican que uno de cada tres custodios de las cárceles capitalinas tiene vencidos o reprobó los exámenes de control de confianza, esto aunado a los bajos salarios que reciben, se convierten en presas fáciles de ser corrompidos por el crimen organizado.

La falta de capacitación y de protocolos de actuación de los elementos de la Policía local los expone a ser agredidos por los delincuentes o a caer en actos de uso excesivo de la fuerza incluso contra mujeres embarazadas como sucedió la tarde del jueves 30 de enero donde un futbolista mexicano y su esposa fueron agredidos.

Mientras tanto, los verdaderos delincuentes están en las calles sembrando el terror y enriqueciéndose; esta semana nos enteramos que la Unión Tepito empieza a tomar control del comercio informal en al menos dos de las principales líneas del Metro a través del cobro de cuotas por derecho de piso. Las ganancias ascenderían a 100 mil pesos semanales pues cada vagonero debe pagar 235 cada semana. ¿Dónde está la autoridad?

El panorama desolador se completa cuando los asaltos al transporte público siguen incrementándose y los atracos a mano armada en las calles ya alcanzaron hasta a los diputados del partido en el poder pese a que la alcaldía, la ciudad y el país están gobernados por la fuerza política a la que pertenecen.

Cuando la CDMX está siendo consumida por la violencia y sus calles son controladas por el crimen organizado, parece que Claudia Sheinbaum ha renunciado a gobernar la urbe y se limita a seguir las instrucciones que recibe de Palacio Nacional. ¿Qué necesita pasar para que se pongan a trabajar en serio? Al tiempo…

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