Una rifa histórica

Por César Cravioto

Con la venta del avión presidencial se cortarán las alas al viejo régimen; dejó de volar el viejo pájaro del hierro de la corrupción adquirido en la administración de Felipe Calderón y utilizado en el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien en un solo vuelo, el 27 de octubre de 2017, presentó una factura por insumos para vuelo presidencial por 1 millón 074 pesos, y para colmo…, esos recursos se consideraban “erogaciones para seguridad nacional”.

Se trata de un Boing 787-8 que indigna y ofende con su excesivo lujo, frente a un país con más de 60 millones de mexicanos en la pobreza. Nadie lo quiere, ni los millonarios más excéntricos, porque representa un símbolo de corrupción, dispendio y excesos faraónicos. El Presidente se ha rehusado a utilizar este avión y solo viaja en vuelos comerciales como parte de su política de austeridad, para reencauzar con ética la función pública.

De ahí la decisión de AMLO de rifar el avión presidencial, bajo la lógica de que “no debe existir gobierno rico con pueblo pobre”; el dinero que se obtenga de ese avión servirá para rehabilitar hospitales y clínicas.

Tras más de un año estacionado en un hangar de California y sin comprador posible, la aeronave se sorteará el próximo 15 de septiembre.

Estarán a disposición del público seis millones de boletos con un precio de 500 pesos por “cachito”. El sorteo será organizado por la Lotería Nacional, y la venta iniciará a partir del 1° de marzo. Los ganadores no pagarán el impuesto sobre premios como lo establece la ley; estos serán condonados.

Se pondrán en juego 100 premios de 20 millones de pesos cada uno, que saldrán del fondo que existe en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).
Si se venden todos los boletos, el gobierno recaudaría 160 millones de dólares (el precio del avión es de 130 millones de dólares), lo cual será destinado a comprar equipos médicos para hospitales; el resto del dinero se utilizará para el mantenimiento del avión por la Fuerza Aérea Mexicana en un hangar, a la espera de su venta.

Prescindir del avión presidencial fue una de las principales promesas de Andrés Manuel López Obrador durante su campaña como parte del plan de austeridad, y lo va a cumplir con principios vanguardistas, para el México que está renaciendo.

A todas y a todos nos toca la tarea de deshacernos por completo de ese avión y así contribuir a una causa humanitaria (se necesitan 13 mil millones de pesos para equipar instalaciones médicas). Quien compre un solo boleto no solo contribuirá a este fin, sino que también estará haciendo historia, porque éste será un símbolo de como nunca más se ofenderá al pueblo de México como la hacía la clase política mexicana con su ostentación y privilegios. El boleto, el “cachito” representará también un documento histórico, un símbolo del fin de la corrupción.

“Los lujos, los dispendios y la opulencia que caracterizaban al ejercicio en el poder ha llegado a su fin. El gobierno actual ha eliminado los privilegios y prebendas que disfrutaban los funcionarios de alto nivel. Había servidores públicos que ganaban hasta 700 mil pesos al mes, mientras los trabajadores de base recibían 8 mil pesos en promedio. Eso se acabó. Unos cuántos millonarios acaparando todas las riquezas y siendo los únicos satisfechos entre millones de hambrientos, no hacen el bienestar general, sino la miseria pública como lo vemos en México”, asegura AMLO en su libro “Hacia una economía Moral”.

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