Instalados en la fase dos

Por Héctor Escalante

Algunas de las contradicciones que vivíamos frente al coronavirus de se disiparon esta semana. El gobierno admitió (después de que lo señaló la OMS) que nos encontramos en fase dos, aun cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador, horas antes se empeñaba en decir que podíamos salir a la calle y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell lo ponía en duda.

Hay molestia por integrantes del gobierno por la cantidad de rumores y fake news que se han dado en redes sociales, ellos mismos han sido, en buena medida, los responsables de caer en esos rumores. Las señales frente a la pandemia no sólo han sido encontradas sino bastante desafortunadas, el desorden lo pone el propio presidente todos los días.

En un mismo día nos podíamos encontrar con un mensaje del subsecretario de salud con ciertas recomendaciones, otro de [email protected] [email protected] con otras y finalmente un video de López Obrador no siguiendo ninguna y dando otras en contrasentido. La falta de unificación en el mensaje evidentemente terminó por desinformar y con muchos vacíos que se fueron llenando por vías no oficiales.

Cumplir la cuarentena.

Quienes tengan la oportunidad de no salir no lo hagan. Sin embargo, vale la pena pensar en aquellos que no pueden dejar de laborar, aquellos que viven al día, miles de comercios alrededor del territorio nacional, vendedores informales, empresas familiares, trabajadoras del hogar, pequeños comercios, miles de personas que viven al día.

Hoy, por distintas razones, muchos nos encontramos en una situación privilegiada para poder llevar a cabo un home office, la propia tecnología hace que en distintas circunstancias se puedan cumplir las labores cotidianas. El encierro es un mínimo esfuerzo, las quejas sobre ello no tienen razón de ser, debemos crear una colaboración con quien no tienen la fortuna de poder trabajar desde casa, por ejemplo, pedidos a domicilio o continuar con el pago de quienes usualmente colaboraban en nuestras casas.

Las recomendaciones gubernamentales se tendrán que endurecer pronto, será inminente llegar a la fase tres. Vemos como Estados Unidos se está convirtiendo en el epicentro de la pandemia, sólo Nueva York con prácticamente 30 mil casos, las medidas serán más drásticas y en México no puede ser la excepción, es necesario un plan en materia económica para el apoyo de quienes más lo necesitarán.

No es político, pero lo es.

Las decisiones que tome el mandatario serán fundamentales para mitigar la crisis en salud y económica que ya se viven. De manera natural, los aciertos serán aplaudidos y reconocidos, pero los errores serán costosos y señalados. El ejercicio de poder conlleva responsabilidades, las crisis son parte puntual de esa responsabilidad en la toma de decisiones.

Nadie quiere que le vaya mal al país, menos ante situaciones como las que vive el mundo, pero las decisiones tomadas afectarán en un sentido o en otro el camino político de este país, de hecho, ya se perciben. Y hoy más que nunca necesitamos a un líder para todos y a la altura de las circunstancias, no a medias y para unos cuantos. Instalados en la fase dos debemos esperar lo que nos deparan los siguientes días, el panorama no es alentador.

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