Saber pedir ayuda

Por Luis Wertman Zaslav

Si para cuando leas esto ya no sabes qué hacer para sobrellevar el aislamiento social y tus temores iniciales se han convertido en ansiedad y en angustia a un grado mayor a cualquier otro momento de incertidumbre que hayas vivido, busca ayuda de inmediato, sin vergüenza y sin tardar un minuto más. 

En momentos como los que estamos viviendo, no debemos sentir pena alguna por pedir ayuda, es más: es muy importante solicitarla cuando nuestro sentimiento es que la situación nos rebasa.

Estamos apenas en el inicio del aislamiento social y las autoridades de salud nos avisan que nos iremos hasta agosto para lidiar con esta pandemia. Es una emergencia sanitaria como pocas vistas a lo largo de la historia y, creo, la más importante que hemos vivido, guardando todas las proporciones con la influenza H1N1. Vienen días en los que la angustia puede convertirse en una desesperación difícil de manejar y para eso necesitamos ayudarnos entre todos.

Países enteros se han ido a la cuarentena, voluntaria u obligada, por lo que no encontramos en la insólita posición de poder utilizar parte de nuestro tiempo para asistir a otras personas que están en nuestra misma situación. Gracias a la tecnología a la que tenemos acceso, hoy podemos ayudar a alguien en España, en Francia, en Estados Unidos y hasta en Taiwán, con la preocupación en común que es reducir el contagio de COVID-19.

Por ejemplo, ¿eres terapeuta, psicólogo o especialista en atender emocionalmente a otras personas? Esta es la mejor ocasión para ponernos en contacto, unirnos, y tejer una red de apoyo desde casa para que podamos escuchar y brindarle apoyo a quien lo necesita. 

Es igual a compartir memes, chistes, cadenas de buenos deseos o la cotización de la bolsa de valores por mensaje instantáneo, la única diferencia es podemos usar estos medios para ayudar a quien no puede conciliar el sueño, siente ansiedad a cualquier hora del día o simplemente está atrapado por el pánico.

Con la salvedad de que todo lo anterior es normal. Desde las condiciones de aislamiento social en las que estamos ahora podemos tejer de nuevo relaciones de comunidad y de ayuda sin sentirnos culpables porque pensamos que solo a nosotros se nos ocurre angustiarnos en un momento así. La realidad es que no sentirlo sería el problema, porque la situación en verdad lo amerita.

Pero no al grado de paralizarnos o de afectar nuestra salud física y emocional. Como en otras emergencias, saldremos adelante y tendremos la oportunidad de mejorar nuestra vida cotidiana, de por fin actuar como una sola sociedad frente a cualquier problema que afecte nuestro buen y bien vivir. 

Hemos hablado mucho que el miedo es un virus igual de contagioso y que se esparce con muchísima rapidez entre nosotros. Por eso necesitamos no solo los primeros auxilios emocionales, sino tratamiento continuo, contacto y comunicación profesional; bueno, aunque solo sea para escucharnos y comprendernos, que es un ejercicio que hemos abandonado hace mucho.

Por eso, repito el número que está disponible para hablar con especialistas, 5511-8575-55, la línea de apoyo que opera Confianza e Impulso Ciudadano A.C. Hemos recibido muchas llamadas en los últimos días con un común denominador: saber cómo podemos manejar la incertidumbre mientras estamos en asilamiento. Juntos podemos resolverlo.

No hay nada de malo con tener miedo, lo que no podemos hacer es ocultarlo y no pedir ayuda.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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