Se asoma una crisis económica, después de pandemia de salud

Por David Olivo

Tiene un mes que el coronavirus llegó a territorio nacional y, más allá de los esfuerzos del gobierno por mitigar la infección, una nueva crisis económica ya comienza a asomarse entre las grandes, medianas y pequeñas empresas de todo el mundo, resultado de la crisis sanitaria que invoca una difícil situación financiera que debemos prevenir.

Ahora no sólo se necesita tomar medidas contra el Covid-19, las cuales son vitales para detener la cadena de contagio que ha puesto de rodillas a los grandes sistemas de salud del mundo; ahora, también, urgen acciones capaces de reactivar la economía o que permitan sobrevivir a esta tormenta perfecta a los empresarios, emprendedores y otros tantos ligados al sector privado.

Tenemos el agua hasta el cuello y no tomar las acciones podría condenarnos a una situación verdaderamente precaria que todos tendremos que enfrentar en un futuro próximo. Por ello, es necesario escuchar todas las voces posibles con tal de arropar a la población más vulnerable a esta epidemia.

Pues esta semana desde el Senado de la República, las y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional (GPPAN) presentaron un decálogo para apoyar las pequeñas y medianas empresas PyMES, así como a la economía familiar en este momento de tensión.

Entre las propuestas presentadas en la Cámara Alta se tiene la intención de sensibilizar al gobierno a los problemas que ya comienzan a dañar a la economía de las familias por la cuarentena del coronavirus. Y se debe apoyar con medidas a la altura de los retos del momento, por lo que se propuso la suspensión del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para personas que ganan menos de 10 mil pesos al mes.

Y no es para menos, pues la parálisis ha ido consumiendo la economía local, mientras que las responsabilidades fiscales continúan exigiendo los pagos correspondientes como son el pago de servicios básicos como es la luz y el agua. Es necesario suspender estos pagos temporalmente, así como posponer las hipotecas del Infonavit y Fovissste, prorrogando los pagos.

Es necesario hacer deducibles en su totalidad los gastos médicos de personas físicas por el periodo de la suspensión de actividades en el ISR, además de otorgar subsidios para el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para el autotransporte de carga con tal de garantizar el abasto de productos básicos.

Pero no sólo se necesita la condonación temporal de impuestos. Ahora más que nunca se debe apoyar a los trabajadores con transferencias monetarias equivalentes a lo señalado por el CONEVAL; es decir, alrededor de 3 mil 207 pesos mensuales. Y aunque pareciera que sería no alcanza el dinero para cubrir este apoyo es todo lo contrario.

Actualmente, se estima que el IMSS tiene 21 millones de trabajadores, quienes generarían un gasto con este estímulo de 60 mil millones de pesos, además hay cerca de 31 millones de trabajadores informales, quienes representarían unos 90 mil millones que sumados son 150 mil millones. El presupuesto de México es de seis billones y la deuda que pidió el gobierno para este año fue de 600 mil millones.

A través de estas políticas públicas, se estima borrar algunas de las secuelas de la crisis sanitaria del Covid-19, mismas que son necesarias para asegurar la salud económica de nuestro país. Pero además se necesita poner remedio de golpe a los problemas actuales, por lo que la preocupación del GPPAN por cerrar todos los vuelos internacionales, medida que naciones como Estados Unidos, Italia y otros tantos ya aplican para detener el brote de este virus.

Una elección sin sustento

El desprecio del actual régimen por la industria es notorio y el fin de semana pasado se realizó una consulta ciudadana contra la construcción de la planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali, en Baja California. En esta participaron 27,973 personas de un Padrón Electoral de 796,447; es decir que poco más del 3 por ciento de ese municipio votó por cancelar un proyecto con una inversión de 1,500 millones de dólares.

Además acusan a la compañía de ser una predadora del agua de la comunidad cuando la región tiene acceso a 3 mil millones de metros cúbicos de agua al año, del cual 94% del es utilizado por la agricultura, 1.1% al uso público urbano y 4.2% a la actividad industrial. La planta de Constellation Brands demandaría 3.15 millones de metros cúbicos anualmente, lo que representa el 0.11% del total de la disponibilidad de agua en la región.

Estas pruebas muestran que la empresa más allá de representar un daño ecológico, conjugaba un espacio de oportunidad para 2 mil trabajos para la zona, una oportunidad que la truncó una consulta en la que participaron menos del 30 por ciento de la población. Es una acción política más que una obediencia ciega a la población.

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