Rosario Piedra no deja de comportarse como militante de su partido político

La senadora Caludia Anaya responde ¿Cómo calificas la gestión de Rosario Piedra Ibarra al frente de la CDNH?

Por Claudia Anaya Mota

Pésima. Recordemos que María del Rosario Piedra Ibarra, desde el momento que registró su candidatura como aspirante para presidir la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y al comparecer ante el Senado, faltó a la verdad de manera oral y en un documento público necesario para ocupar el cargo: no militar en un partido político, requisito indispensable precisamente para asegurar la autonomía de la Comisión.

Piedra no sólo negó ser militante, sino también integrante del máximo órgano directivo de Morena de su natal Nuevo León y ello claramente violentó el artículo 90 de Ley Orgánica de la Comisión de Derechos Humanos, que prohíbe que los dirigentes de partidos políticos sean presidentes de ese órgano autónomo, a menos que hayan renunciado un año antes a su dirigencia.

Posteriormente, vino una muy cuestionada votación en el pleno del Senado, una votación histórica, inédita y controversial que puso en duda la legalidad del acto, porque hubo voces que alegaron que se depositaron 116 votos a la urna, pero sólo se contabilizaron 114, por lo que no se logró la mayoría calificada y ante la duda, el procedimiento legislativo, también, para muchos, perdió legitimidad.

Sin embargo, aún así, Piedra tomó protesta de una manera muy atropellada, con una tribuna tomada, entre jaloneos, empujones y con el coro de fondo de sus aliados arengando: “¡Sí se pudo, sí se pudo!”; nunca antes ningún funcionario había tomado protesta bajo estas circunstancias.

Desde entonces Piedra no ha dejado de comportarse como una militante de su partido político: nombró al ideólogo de la Cuarta Transformación, John Ackerman, como integrante del Comité Técnico Evaluador Instituto Nacional Electoral; además, es notoria su inmovilidad para atraer casos relacionados con violencia de género y el ejemplo más reciente, es el caso de la menor víctima de violación sexual en el estado de San Luis Potosí que al no atenderse, al no ejercer su facultad de atracción en éste y otros casos, provocó que las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde la semana pasada, estén tomadas por los familiares de las víctimas, lo que ha puesto los focos de atención sobre ella.

Lamentablemente, lo que sucede hoy en la CNDH es la suma de las omisiones de su titular. Ha evitado actuar conforme a sus funciones y para una muestra más, es que no ha presentado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación la controversia constitucional por el Acuerdo que emitió el Presidente Andrés Manuel López Obrador para el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, cuando en contraste, sí lo hizo la entonces Presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Rojas, a pesar de que ello le generó un problema político.

Lo que pareciera con claridad, es que Rosario Piedra, tiene más motivaciones político partidarias que institucionales, no parece actuar motivada por la defensa de los derechos humanos de las y los mexicanos, porque desafortunadamente, en la reunión privada que sostuvimos el pasado jueves, no dio muestras ni disposición para retomar un buen camino: ella está mas bien concentrada en la defensa del Presidente, que en la defensa de los derechos humanos del pueblo mexicano.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo