Opinión

Debemos reflexionar sobre lo que hacemos o no con nuestros connacionales

No es la primera vez que el Presidente de los Estados Unidos legitima una narrativa discriminatoria y de prejuicios contra los y las mexicanas que viven en el país. Como muchas otras declaraciones anteriores, sus afirmaciones lastiman a quienes también son parte y son un gran activo de la nación estadounidense.

No es coincidencia que estos comentarios racistas se agudicen conforme se va agotando el tiempo para la próxima elección en noviembre. Lo hace porque sabe perfectamente quiénes son y cómo piensa el electorado que lo eligió y que posiblemente lo siga viendo como una opción real para el futuro de nuestro vecino país del norte.

Debemos ser respetuosos de la soberanía. Sin embargo, es ante los embates de este tipo de narrativas que se legitiman desde el poder y el cargo, que se debe poner como mayor prioridad en la agenda de nuestro país la defensa de los derechos de las y los mexicanos que están allá.

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En el Senado de la República, por ejemplo, tenemos la Comisión de Asuntos Fronterizos y Migración desde donde se legisla precisamente por algunas cuestiones en materia legislativa que soporten tales derechos.

Mirar al otro lado debe hacernos reflexionar sobre lo que nosotros hacemos o no con nuestros connacionales desde donde sí tenemos poder de decisión ante cualquier problema que pudiera surgir y que vaya más allá de declaraciones mediáticas convenientes. Esa debería ser parte de esas altas prioridades para reafirmar nuestro compromiso con quienes siguen siendo mexicanos y mexicanas que tienen derechos.

Confío en que la gente puede refrendar su empatía y solidaridad con las y los compatriotas para darse cuenta de quiénes somos en realidad en nuestras comunidades y no quiénes somos a través de la voz de un sólo hombre. Que así sea, en tanto, avanzamos en las decisiones que sí podemos tomar desde aquí.

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