Estar en paz con uno mismo

Lo ideal es aprender a priorizar aquello que, de acuerdo a nuestra escala de valores, es importante

Por Yazmín Alessandrini

El ser humano es inconforme por naturaleza. Esa peculiaridad nos ha llevado a lograr las proezas más impresionantes y al mismo tiempo también nos ha conducido a los más terribles y decepcionantes fracasos. No hay nada más complejo en este mundo y en esta vida que llegar a un punto en el que todo sea regido por los balances. A muchos de nosotros nos puede tomar un larguísimo tiempo lograrlo, pero también existen casos en los que (con compromiso, enfoque y visión de por medio) no hay que invertir tanto para alcanzar ese objetivo. Sin embargo, el punto de partida siempre debe ser tener bien en claro qué es lo que queremos, para cuándo lo queremos y qué estamos dispuestos a hacer y a sacrificar para tenerlo.

¿Vale la pena vivir permanentemente estresados e inquietos por comprometer todos nuestros esfuerzos a favor de algo que quizá si o quizá nos traiga cierto cúmulo de satisfacción? No lo creo. Lo ideal es aprender a priorizar aquello que, de acuerdo a nuestra escala de valores, es importante. No hay razón para permitir que alguien más nos endose sus facturas y que acabemos comprando los sueños de alguien más sólo porque no tuvimos ni la atingencia ni la asertividad para confeccionar nuestros propios sueños y realidades.

Muchas personas viven bajo la ley del mínimo esfuerzo y eso funciona en ciertas circunstancias, pero para vivir satisfechos, tranquilos y en paz con nosotros mismos hay que implementar otro tipo de filosofías y estrategias. Por lo tanto, empero, hay que hacer un análisis exhaustivo que nos permita obtener un diagnóstico y así definir con claridad cuál será la empresa de nuestra existencia. Y para eso vamos a necesitar de una autoestima a prueba de balas, de mucho espíritu de lucha y toneladas de tolerancia hacia la frustración; aquellas personas que admiramos porque consideramos que tienen y hacen todo lo que quieren seguramente lo han logrado gracias a que una y otra vez lo intentaron, fallaron, se levantaron, lo volvieron a intentar en varias ocasiones y al final obtuvieron el resultado que anhelaban. Servirá de mucho si empezamos a confiar en el método “prueba/error”.

Pero igual cuando fracasamos no debemos considerarlo tan catastrófico, porque también de las derrotas obtenemos una enorme cantidad de enseñanzas y sabiduría. No hay ningún sólo ente totalmente exitoso que no haya tenido que probar la hiel de los tropiezos y la decepción. Podría ocurrir que en alguna ocasión la buena fortuna nos sonría desde un principio en cualquier proyecto emprendido, pero al mismo tiempo tenemos que entender que esa será la excepción a la regla y no la regla misma.

Intentemos empresas acordes a nuestras capacidades porque los retos siempre deben ser equiparables a los recursos de los que disponemos. Fijar la mirada en un objetivo demasiado alto, único y prioritario, nos puede conducir a una estrepitosa caída. Así que es preferible fijarnos un objetivo con varias metas intermedias que se puedan cumplir tras cierto periodo de tiempo y que nos permitan blindar nuestras capacidades intelectuales, emocionales y materiales. En poco tiempo descubrirán que eso nos ayuda a generar esa sensación de paz y satisfacción que a veces cuesta tanto conseguir. No hay razón para vivir en constante competencia, ni con los demás ni con nosotros mismos.

Y no olviden que todos los sábados a la medianoche los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable predilecto para verificar la nomenclatura de los canales).

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