Viejas normas para tiempos actuales

Por Toño Esquinca

Hace mucho, mucho tiempo, vio la luz un libro que es muy probable que sea completamente desconocido para las nuevas generaciones. Publicado por primera vez en 1853, el prolífico educador venezolano Manuel Antonio Carreño escribió un manual de lecciones, instrucciones y consejos sobre cómo deben comportarse las personas en los ámbitos público y privado, desde la casa, la familia, las festividades, el trabajo, la escuela y en general la vida social.

El título completo de su obra era Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales.

Lo peculiar de este librito es que las generaciones de nuestros papás, abuelos, y bisabuelos, que sinceramente eran generaciones con mucho valor cívico, fueron educados con sus textos, o para ponerlo en términos muy actuales, Carreño era un tanto como el influencer de los códigos de conducta de esos tiempos.

Para muchos, esta obra es anticuada y ha sido motivo de chiste, e incluso existía una expresión común que hacía alusión sarcástica a decir que te regalarían el Manual de Carreño para que aprendieras a comportarte.

Aunque por supuesto las modas y los códigos de comportamiento van cambiando y se tienen que ir adaptando a la evolución de la conciencia y las costumbres humanas, muchas de las pautas que Carreño logró identificar y plasmar en su manual son códigos universales y atemporales que no estaría nada mal recordar y poner en práctica hoy en día, sobre todo porque hablando de urbanidad, con una pandemia como la que estamos viviendo nos veríamos muy beneficiados sin tan sólo siguiéramos algunas de estas normas básicas de educación y respeto.

Por ejemplo, es interesante la descripción que hace sobre el aseo en general diciendo que <<El aseo contribuye poderosamente a la conservación de la salud, porque mantiene siempre en estado de pureza el aire que respiramos, y porque despojamos nuestro cutis de toda parte extraña que embarace la transpiración, favorece la evaporación de los malos humores, es causa y fomento de un gran número de nuestras enfermedades; y es contrario a la caridad y a la benevolencia el poner poco esmero y cuidado en el aseo de lo que otra persona ha de tomar en sus manos o llevar a sus labios cuando se halla ausente y debe suponerse confiado en nuestra buena fe y en la delicadeza de nuestra conciencia.>>

Tanto la limpieza personal como la cortesía, la amabilidad, las atenciones, los buenos modos, y muchas otras cualidades del comportamiento, generan espacios habitables, ambientes sanos, lugares y espacios en los que se puede estar bien y por lo tanto crean un bien para los demás, lo que refleja madurez y un alto nivel de conciencia, así que jamás pasarán de moda aunque transcurran otros cien años.

Además, existe una regla de oro que rige a este texto y a otros textos que se consideran sagrados, pero que pocas veces recordamos aunque sea tan obvia: nunca hagas lo que no quieras que te hagan a ti o a tus seres queridos.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo