logo
/ Foto: Pixabay / Foto: Pixabay
Opinión 30/12/2020

2021

Tengo un recuerdo del futuro, dijo Hédro. ¿Cómo es posible recordar el futuro si aún no ha ocurrido? Es que como lo dije antes, el tiempo no es una línea continua hacia delante donde vamos cubriendo años –números- sino que se parece más a una especie de esfera que da giros en espirales infinitas.

Quiere decir entonces que a veces tenemos visiones de lo que ocurrirá porque de algún modo misterioso ya lo hemos visto. Por eso quiero expresar lo que siento para este año terrestre que está por venir, sin que sea una predicción, sino tal vez sólo una imaginación, un sueño.

Así que sueño que de manera colectiva tendremos un nuevo ciclo con una enorme cantidad de aprendizajes en la mesa, mucho más que cualquier otro año de nuestro tiempo en este cuerpo, y a diferencia de otros años donde comenzamos con una nueva empresa, proyecto de trabajo, estrenando objetos, renovando en el exterior, tenemos el regalo de las múltiples lecciones que hemos vivido juntos y como individuos, siempre en Uno.

No en todas las Eras se tiene esta oportunidad, así que el 2021 podremos tener la fortuna de estrenar pensamientos, estrenar creencias, estrenar emociones y sentimientos, podría decirse que es como los cambios externos a los que estamos tan acostumbrados, pero en el hogar interior, en lo más interno de Hédro y de ti como yo, de mí como tú.

Llevaremos a cabo, en una onda bastante sincronizada, es decir, casi al mismo tiempo, increíbles pasos para aterrizar la luz de nuestro interior.

En otras palabras, tendremos un maravilloso puente bastante real entre lo que somos por dentro y la conexión con lo que ocurre por fuera, porque aunque lo tengamos aprendido en la mente, si no lo palpamos o no está en la acción, esto también se queda como una creencia, uno más de los miles de millones de bits de información que forman nuestras creencias; pero ahora es diferente, pues desde la dimensión de creencias, todo lo que hemos cultivado por dentro se verá reflejado afuera como un hecho real.

Los sentimientos de desolación, de despojo, de cambios radicales, de esperas de cosas que nunca llegan, de desilusiones, de decepciones, de rupturas, de pérdidas, han hecho un enorme trabajo en la punta de lanza que abre el corazón, o sea, que no han sido para nada en vano. Por eso muchos nombran estos retos como bendiciones disfrazadas, pues lo son.

Esto quiere decir que son grandes agentes de remoción de desechos que funcionan aún a pesar de nuestra voluntad, así que es un poco como el trabajo del personal que recoge la basura cuando todos dormimos, y me refiero al dormir de conciencia, de tu propia conciencia. Así que ¿puedes imaginarte lo que encontrarás en una casa limpia? Es realmente emocionante.

Puedo envisionar un 2021 de mucho mayor balance, sin tanta cosa interior que estaba de más, y también de nuevas armónicas en tu canción interior, porque cuando no hay elementos que estorben, la música no se distorsiona y puede tocarse tu voz, tu canto, tu llamado interno con una nitidez mucho más pura.

Aunque por el momento no se vea, un virus afuera, fue el antivirus para adentro, en realidad ha sido un virus para despertar la conciencia. Y adentro, sólo estás tú, como yo, como todos en Uno: el Ser real y verdadero a todos niveles, o en otros términos, está tu conciencia. ¿Te puedes imaginar sobre la inmensa gratificación de poder ser tú, la conciencia, después de tantos y tantos años?

Felicidades por todo el trabajo valientemente realizado en este 2020 que hoy se cierra simbólicamente. Ha sido nada fácil pero, aunque ahora cueste trabajo verlo, ha sido muy provechoso. Imagina conmigo, sin miedo, porque contigo, con todos en Uno, lo puedo ver y sentir, como cuando comienza a asomarse el sol.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.**