Siempre tengo otros datos

Por Héctor Escalante

El presidente Andrés Manuel López Obrador siempre tendrá otros datos, esta semana fue demasiado lejos, pues incluso presionó para que la Auditoría Superior de la Federación corrigiera en un comunicado su información presentada unas horas antes, en la que señalaba sobre las irregularidades detectadas por 67,498 millones de pesos.

La ASF debe ser autónoma y responsable, es inadmisible que acepte presiones del presidente en turno. Cuando se señala que no se había atrevido a tanto un gobernante, es en relación a la manera de presionar a las instituciones. López Obrador se ha convertido en todo aquello que repudiaba, en el líder de un gobierno que hostiga y miente. Ese gobierno que no se equivoca ni reconoce errores.

Los seguidores del mandatario lo acompañan y aplauden en todas. Lo mismo pueden hablar mal o bien de la Auditoría Superior de la Federación en un lapso de horas, depende de lo que salgan a informar. Lo mismo pueden hablar mal o bien de un medio, de acuerdo con lo que el mandatario señale, las televisoras eran mafia del poder hasta que llegaron a este gobierno, por ejemplo.

A nadie le conviene tener en el país a aficionados y no críticos. El ambiente alrededor del mandatario es más parecido a un partido de futbol que al de un gobierno que debe ser vigilado. La porra local apoya hasta cuando su equipo mete autogoles y, no solo eso, culpa a los juegos pasados y al equipo en contra de sus propios errores.

No hay gobernante perfecto, mucho menos gobierno intachable. En nuestro país la historia nos exige ser mas críticos y menos porristas. La confianza ciega en un gobernante no solo es una mala idea sino un mal negocio, en donde los que tenemos que perder somos nosotros.

Ni si quiera se trata de ser oposición o no, esa disyuntiva es una falacia. A esa misma hay que fiscalizar y señalarla cuando cometen o cometieron errores, pero no podemos solo hablar del pasado para justificar las pifias del presente. Ser crítico no quiere decir que estás en contra o a favor, parece difícil de explicar cuando es tan claro, ser crítico es ser eso y nada más.

El sello de la casa es “tener otros datos”, cada vez es menos gracioso, de hecho, nunca lo fue. Pero ahora ya no solo es el chiste fácil para salir del apuro. Hoy se ha convertido en una estrategia de comunicación que desafortunadamente muchos compran sin pensar, sin leer, sin informarse. Ese es nuestro país hoy y es una pena.

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