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/ Foto: Carlos Canabal | Cuartoscuro  / Foto: Carlos Canabal | Cuartoscuro
Opinión 21/07/2021

¡Feliz año nuevo maya!

El 26 de julio de este 2021 comienza el año nuevo en el Calendario Solar Maya o Tzolkin, con el año de la Semilla Eléctrica amarilla, o Kan, en el tono tres, del servicio. Según los expertos, con el año que se está cerrando estamos dejando atrás un enorme reto regido por la Tormenta Lunar, es decir, un año en donde fue probada la capacidad y el nivel de energía que tenemos para auto-generar y reinventar nuestra vida en todos los aspectos y poder darnos cuenta de qué tan dependientes somos de que algo externo nos empuje, y entonces tomar la decisión de purificar las creencias que nos han llevado a aferrarnos a situaciones tóxicas que nos mantienen en las zonas cómodas.

Este año Semilla Eléctrica Amarilla que comienza, estaremos viendo la maduración de los frutos de todas las ideas que hayamos sembrado durante el año Tormenta, para que la raza amarilla de la semilla las concrete por medio de la inteligencia y de la precisión.

Una muy buena noticia, es que vamos a descansar de la energía de desafío en donde ha sido muy notorio que hemos estado aprendiendo del vaivén de la polaridad, y aterrizaremos a una energía de un movimiento más suave y sobre todo donde será muy fácil ver el flujo natural de los acontecimientos para que, si no oponemos resistencia, entremos en el ritmo de la naturaleza muy fácilmente.

La semilla marca la conciencia como la base del crecimiento espiritual, así que nos da centro y florecimiento al mostrarnos los obstáculos que bloquean la meta, sin embargo, no es algo que se dé en automático, sino que tenemos que poner la voluntad de estar conscientes, pues la semilla expande tanto lo bueno como lo malo que hayamos cultivado dentro de nosotros.

Aunque suene trillado, debemos hacer conciencia de las creencias que sostienen nuestra realidad y de nuestro poder para crear. El símbolo de la semilla habla de la importancia de la paciencia y de la madurez mental y emocional, ojo: que no es lo mismo que avejentamiento, para comprender mejor el proceso de la vida, de sus tiempos y de las leyes universales.

Es muy interesante que la energía semilla nos invita a romper de manera muy dinámica y creativa la cáscara de nuestro pequeño mundo personal para unirnos a la conciencia planetaria, es decir que nos abre la puerta a accionar comenzando desde nuestro florecimiento individual, que es sumamente importante, y después encaminarlo hacia el servicio, la colaboración, la cooperación y la ayuda a los demás.

El tono del servicio nos habla de no quedarnos en el encierro personal, sino agruparnos y trabajar en colectivo, pero desde lo que somos en esencia individual que muestre la luz que llevamos dentro trabajando para el bien de la humanidad. A partir de este año, caminaremos dentro de una energía mucho más refinada que nos mueve entre el mundo espiritual y material en balance, o sea, ni muy muy ni tan tan, sino a cada aspecto su importancia jugando en armonía.

Este es un año que nos invita a cuidar del cuerpo, de la naturaleza y de lo que nos conecta con la Madre Tierra, y a revisar qué estamos plantando para crear nuevas realidades y con qué recursos contaremos para el futuro; es recomendable no despilfarrar y almacenar aquello que nos permita no pasar apuros en tiempos de escasez.

Debemos aprender a lidiar con los espejismos sobre carencia y abundancia. El año de la Semilla Eléctrica estará guiado por la onda encantada del viento, o sea que su propósito estará marcado por la comunicación desde la verdad más profunda y congruencia de quiénes somos, y el reto será poder discernir entre lo que es verdadera riqueza y lo que no, para manifestar la magia de nuestros sueños y la abundancia infinita desde otro punto de partida: Siendo, más que haciendo.

Será un espléndido tiempo para hacer florecer hermosas realidades, si así lo trabajamos en conciencia. ¡Feliz año nuevo de la Semilla Eléctrica!

** Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.**