Opinión

Hora de gobernar

Hora de gobernar, Por David Olivo, Revocación de Mandato

En las aguas de la Revocación de Mandato va despertando una nueva discusión, donde la opinión pública comienza cuidadosamente a observar los colores de un paisaje complejo; en el que, sin duda, falta mucho por analizar.

Entre los vientos que corren, se percibe todavía el aroma rancio de la derrota de la última consulta empujada por la Cuarta Transformación, la cual se aferra a una retórica falsa de regresar la democracia al pueblo. Mentira. Pero más que eso, abre la puerta a una degradación institucional junto a una brizna capaz de oxidar las bisagras de la alternancia pacífica en nuestro país.

Para darnos cuenta de ello, sólo hace falta voltear al horizonte Latinoamericano para observar de cerca los efectos de la Revocación de Mandato en naciones como Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde claramente se confeccionó este instrumento en la década de los noventas para abatir los impactos negativos de sus mandatarios.

Dentro de estas experiencias, la Revocación de Mandato ha dejado diversos sistemas democráticos a los pies de gobiernos demagogos.

Esta consulta representa un verdadero riesgo que vulnera los derechos políticos de los electores que votaron en 2018, porque dentro de la Constitución se señala claramente que se eligió un presidente por seis años.

Además, la ley en México no es retroactiva por lo que la revocación no es valida hasta 2024, tal cual lo señaló Luis Carlos Ugalde esta semana. Y tampoco se debe dejar de lado que la Reforma de 2019 al artículo 35, apartado 8 Fracción IX aún está incompleta; pues de acuerdo al régimen transitorio, el Congreso de la Unión ya debió expedir una legislación secundaria, lo cual aún no ha sucedido.

Estamos sobre un escenario poco favorable que tiene una presión impresionante para lanzar este tema hacia adelante, a pesar de no estar en tiempo y forma para echarlo a andar, y no olvidemos que aún habría que alcanzar 40 por ciento de participación para volverlo vinculante. Justo ahí es donde el análisis parece comenzar a tener mayor profundidad. ¿Qué pasaría en caso de resultar destituido el presidente?, ¿quién gobernaría?

Dentro de la Carta Magna se indica que en caso de perder la consulta, el Congreso de la Unión nombraría un presidente sustituto. Se tendría que contar con una asistencia de dos terceras partes de los legisladores y se aprobaría con una mayoría absoluta; ósea, 50% más uno.

De acuerdo a esto, la mayoría legislativa de la 4T escogería al sucesor colocando, seguramente, a alguien de Morena sin preguntar nada a la ciudadanía. ¿Dónde está el respeto a la voz del pueblo?

Este debate irá tomando mayor fuerza en las próximas semanas, pero lo que realmente esconde entre resquicios son las crisis mundiales y nacionales que asolan a cada rincón el futuro de México y el mundo.

No hay motivo para gastar más en la consulta de la Revocación de Mandato cuando la humanidad enfrenta una crisis ambiental de magnitudes astronómicas. Y así se mencionó en el panel de las Naciones Unidades, donde se encendió una alarma del desastre ecológico que estamos por enfrentar.

En este momento, los niveles de los gases de efecto invernadero son lo suficientemente altos para asegurar el incremento de la temperatura del planeta. Nos encontramos en el umbral de calentamiento de 1.5 grados centígrados en la próxima veintena y de no hacer frente con arrojo podríamos enfrentar una situación aún más grave.

México tiene una responsabilidad que no puede ignorar ya. El calor y la desgracia serán causantes de cambios meteorológicos sin precedentes, alimentando agresivos incendios, huracanes e inundaciones. ¡Ya no hay tiempo!

Ya no hay tiempo para pensar si se va a hacer algo contra el calentamiento irreversible del que todos somos causantes. Es momento de actuar, porque el deshielo de la capa ártica de Groenlandia crecerá, mientras los océanos y la tierra se calentarán durante siglos.

Tanto el ambiente como la gente sufrirán grandemente por el descuido de la 4T en temas fundamentales para la actualidad nacional. A parte de la degradación que enfrentamos todos, las oportunidades para los jóvenes se han ido secando, incrementando el desempleo en ese grupo.

De acuerdo al Inegi, en el primer trimestre de este año la tasa de desocupación en la población joven alcanzó el 7%; es decir, el doble del detectado en la población mayor donde se generó 3%. Además, de los 1.2 millones de las y los jóvenes desempleados, 81 por ciento cuentan con experiencia laboral.

El Inegi comentó que se prevé que la pandemia tenga impactos significativos en los resultados educativos de la población joven, debido a la interrupción o disminución del aprendizaje y donde corren el riesgo de experimentar una transición más larga y compleja hacia el empleo y trabajo decente; siendo la población adolescente uno de los grupos más afectados.

Las y los mexicanos ya no aguantan, el ambiente no puede esperar. Este es momento para que el 4T haga algo antes del profundo quiebre que enfrentaremos.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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