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Opinión 09/09/2021

Con un toque arrogante

Logramos llegar al ojo del huracán, pasando los primeros tres años de gobierno de la Cuarta Transformación, pero ¿a qué costo? La inseguridad sigue galopante aterrorizando a las familias mexicanas, la crisis sanitaria sigue desatada cobrando vidas y la economía empobrece al país. Estos son los resultados que deberíamos estar viendo y de los que la administración reinante tendría que estar preocupada

La sangre de la política de abrazos no balazos ya nos empapa, pues desde el inicio de este gobierno, en diciembre de 2018, hasta los primeros días de septiembre de 2021, el informe de seguridad del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) contabilizó casi 80 mil asesinatos. ¡Y aún faltan tres años más!

No puede negarse que la violencia está creciendo sin límite, porque al comparar estas cifras con todo el sexenio de Felipe Calderón nos damos cuenta del descuido en esta materia. Con Calderón se tuvieron aproximadamente 34 mil homicidios dolosos, lo que deja al descubierto una realidad aberrante donde el crimen organizado cada vez se nota con mayor fuerza, a pesar de contar con una fuerza como la Guardia Nacional.

En salud todo va de mal en peor con los más de 200 mil fallecidos por la pandemia del coronavirus, según datos oficiales. La falta de medicamentos es palpable en todas las unidades de salud del país y con la desaparición del Seguro Popular las personas con acceso a alguna institución de salud pública disminuyeron 14.7 millones. Es decir que pasamos de tener 102 millones de beneficiarios en 2018 a 87 millones en 2020, de acuerdo a datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Y en medio de todo este vendaval falta mencionar la economía que 2019 sin pandemia, tuvo un retroceso de 0.3 por ciento para después desplomarse en 2020 más de ocho puntos porcentuales. Ahora estamos en una tendencia de crecimiento causada por el efecto de comercial de Estados Unidos que en el segundo trimestre de 2021 alcanzó un crecimiento de 6.5%, pero ni con ese empuje logramos salir adelante porque el Producto Interno Bruto (PIB) de México tocó apenas el 1.5% en el mismo periodo.

Frente a todos estos datos, a lo único que se aferra la 4T se aferra es a su popularidad 58 puntos porcentuales, que es extraordinario. Datos de la Roy Campos de Consulta Mitofsky muestran que de las últimas seis administraciones, la actual es la segunda con peor popularidad al entrar a la segunda mitad de su mandato.

Enrique Peña Nieto ya se encontraba en la lona con un 36%, mientras Calderón tocaba el 62% de popularidad. Por su parte, el gobierno de Vicente Fox ya se encontraba en 60%, Ernesto Zedillo contaba con 61 y Carlos Salinas aún se encontraba en 80.7%.

Pero además de la pérdida de popularidad, la 4T ha sufrido de un desmembramiento interno dejando al gabinete con parchaduras por todas partes, donde los últimos cambios movieron a Olga Sánchez de la Secretaría de Gobernación (Segob) al Senado de la República, dejándole la titularidad al exgobernador de Tabasco Adán Augusto.

Con este movimiento, el gobierno se endurece porque el nuevo titular de la Segob se mostró en su estado como indolente al empujar normativas como la llamada Ley Compadre, la cual eliminó las licitaciones para obras importantes, y la Ley Garrote que prohíbe manifestaciones en obras de infraestructura. También, de la mano de Augusto se desapareció a los diputados plurinominales en el Congreso de Tabasco. Esta es la calidad del nuevo operador político del gobierno federal.

Otro de los últimos cambios visibles fue la salida de Julio Scherer Ibarra de la consejería jurídica de la presidencia, cambiando la balanza legislativa. Recordemos que en esa dependencia se revisan y validan decretos, además de las iniciativas de ley presentadas desde el Ejecutivo,

Con este escenario, a la 4T se le complica aún más la arena legislativa y aún más porque en la nueva legislatura de la Cámara de Diputados, la mayoría calificada se aleja de las manos de la gobierno en turno. Antes les faltaba 25 diputados para alcanzarla; ahora, 55, dejando a la oposición cada vez más visible en San Lázaro con figuras de Acción Nacional.

Estamos a la mitad del camino de la autollamada Cuarta Transformación y el hecho más concreto hasta el momento no son los resultados, sino ese toque arrogante con que ejerce el poder público. Una actitud con la que se aferra a proyectos como el Aeropuerto de Santa Lucía o la Refinería de Dos Bocas, dos obras que están muy alejadas de la realidad de las y los mexicanos, donde falta trabajo y la comida cada vez es más cara.

Dice el jefe del Ejecutivo que lo que venía a hacer ya está hecho, pero a estas alturas lo que no está claro es el proyecto de nación que pensaba impulsar con su áspera terquedad y la mitad buena de su mandato ya pasó.

gobierno y muertes
Foto: Cuartoscuro

** Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.**