Escuela de rateros, la historia continúa...

La escuela de rateros se gradúa en la sede de Insurgentes Norte 59, col. Buenavista, en la Ciudad de México. Sí, desde la sede del PRI

Escuela de rateros, la historia continúa...

Ojalá se tratara de la película mexicana filmada en 1956, donde el protagonista es Pedro Infante, pero NO, la escuela de rateros se gradúa en la sede de Insurgentes Norte 59, col. Buenavista, en la Ciudad de México.

Sí, desde la sede del PRI es donde surgió esta camada de jóvenes y renovados priistas, cuyo único legado fue saquear las arcas públicas de sus entidades y dejar deudas exorbitantes, falta de pagos a gobiernos municipales y proveedores, crisis política y trabajo a la PGR para integrar sus expedientes para llevarlos ante la justicia.

La mala educación proviene de la misma escuela, la del PRI, cuyos gobernadores pasan a la historia como los más corruptos, los peores de la historia, los más buscados, los más perseguidos, los más repudiados.
Al nuevo PRI lo representan Javier Duarte, en primerísimo lugar, quien es investigado y buscado por un desvío de 50 mil millones de pesos.

El segundo, Humberto Moreira, recientemente cobijado por su partido, el PRI, y ahora flamante miembro de su Consejo Político, es recordado por endeudar a Coahuila por más de 37 mil millones de pesos. Fue detenido en España, liberado y bajo investigación por presuntos nexos con Los Zetas.

El tercero, Rodrigo Medina cuando gobernó Nuevo León, poco le importó desviar más de 3 mil millones de pesos. Lo mismo que el cuarto, Roberto Borge en Quintana Roo, quien es investigado y buscado por un presunto desvío de 2 mil millones de pesos.

Pero esta mala escuela no es reciente, no. Data de hace más de una década. Ya dejemos en paz a Mario Villanueva Madrid, quien purga una condena en Estados Unidos. Pero sí podemos mencionar el caso de Mario Anguiano, quien fue investigado el año pasado por el desvío en Colima de 2 mil millones de pesos.

Andrés Granier y su paso por Tabasco también marcó huella. Actualmente enfrenta un proceso por el supuesto desvío de mil 900 millones de pesos, caso en el que también está inmiscuido su hijo.

Eugenio Hernández, en Tamaulipas, siguió el ejemplo de su amigo, el otro ex gobernador tamaulipeco, Tomás Yarrington, a quien también busca la PGR. A Hernández se le achaca un desvío de por lo menos 72 millones de pesos.

No debe de sorprendernos, estos escándalos como el de Veracruz, Quintana Roo, etcétera, “La escuela de rateros del tricolor” llama la atención, pues además de actuar con un cinismo descarado, estaban acostumbrados a hacerlo con impunidad, protegidos por el aparato del gobierno.

Ahora, sin embargo, la baja calificación presidencial, además de los malos resultados en los comicios de este año, en los que el PRI perdió siete entidades, prendieron las alertas en el tricolor. Saben que la Presidencia de la República no la ganan en estos momentos, por lo que tienen que sacrificar a algunos de sus “alumnos”, a los más atrevidos, a los más buscados.

Su prioridad es salvar la elección del Estado de México, la joya de la corona del próximo año y para eso debe echar mano de medidas drásticas, como emprender una cacería contra los malos, aunque sean de los suyos. Así es la escuelita del PRI, una escuela de rateros, de mala educación.