PISA: ni de panzazo

Hay datos que nos incomodan porque dan cuenta de una realidad distinta a la que nos gustaría. Así sucede con los resultados educativos de la prueba PISA

Por Vicente Amador

Hay datos que nos incomodan porque dan cuenta de una realidad distinta a la que nos gustaría. Así sucede con los resultados educativos de la prueba PISA: siglas en inglés del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, un proyecto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, es decir, hacia los 15 años.

PISA no es una prueba de conocimientos. No se trata de que los estudiantes comprueben fechas, personajes, batallas, conmemoraciones. PISA está diseñada para conocer las competencias, las habilidades, la pericia y las aptitudes de los estudiantes para analizar y resolver problemas que se les presentarán en su vida cotidiana. Le doy un ejemplo: más que los libros leídos, interesa la competencia que tiene que ver con la lectura, es decir, la capacidad para identificar ideas y argumentos en el texto, la facultad para reconocer planteamientos y vincularlos con otros conocimientos, ¡la capacidad crítica sobre lo que se lee!

PISA se concentra en la evaluación de tres áreas: competencia lectora, competencia matemática y competencia científica. Se realiza cada tres años y, en cada periodo, se enfoca con mayor intención en una de estas competencias.

Los resultados para México dejan mucho qué desear. De inicio, en 15 años de gestión educativa, decrecimos en competencia científica. En una escala de mil, hemos pasado de 422 puntos en el año 2000 a 416 puntos en el 2015. La media de los países que integran la OCDE son 493 puntos, es decir, el nivel 3 y nosotros estamos en el 2. Para que se dé una mejor idea del contexto internacional, Singapur, Japón, Finlandia, Canadá, Vietnam consiguen una media por encima de los 520 puntos.

A los mexicanos, nuestro puntaje en ciencias nos coloca en el lugar 58 del ranking mundial.

En Matemáticas avanzamos de 387 a 408 puntos. Alcanzamos el punto más alto en el 2009 y desde entonces volvimos a decrecer. La media de los países pertenecientes a la OCDE son 490 puntos. Así, nuestros 408 puntos nos colocan en el nivel 1 de 7. También reprobatorio.

Finalmente, en habilidad lectora —con miles de millones de pesos de gestión educativa— pasamos en 15 años de 422 a 423 puntos. Además, desde el 2009, disminuyendo. La media de la OCDE son 493 puntos. Así, nosotros estamos en el lugar 55 del ranking mundial en esta habilidad. Y nos ubicamos en el nivel 2 de 6.

En las tres áreas evaluadas, menos del 1% de los estudiantes en México logran alcanzar niveles de competencia de excelencia, que son los niveles 5 y 6.

Los resultados de PISA han sido inquietantes para muchos países. Para México deberían ser sísmicos. El gran desafío está, sin duda alguna y de acuerdo con la misma OCDE, en salir de las reacciones momentáneas y pasar a la tarea de analizar a fondo los resultados de las evaluaciones, diseñar y poner en práctica políticas públicas adecuadas a la atención de los problemas descubiertos. Ah, y muy importante, como señalan algunos juramentos de cargos públicos: “si así no fuera, que la nación lo demande”. Porque esto se hace con la participación de todos, o no sale.
A mi amiga Isabel P., con cariño.

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