Fórmula que garantiza la alternancia

En casi tres décadas el país ha registrado, vivido y celebrado 52 alternancias locales, incluidas las ocho registradas el pasado 5 de junio

Por David Olivo

En casi tres décadas el país ha registrado, vivido y celebrado 52 alternancias locales, incluidas las ocho registradas el pasado 5 de junio.

La primera de ellas la logró el PAN en 1989, cuando le arrebató al PRI el gobierno de Baja California.

De estas 52 alternancias, Acción Nacional logró 21 gubernaturas, muy por arriba de las 15 del tricolor y las 10 del PRD.

La alternancia se registra fundamentalmente por la inconformidad social, por el hartazgo de las mayorías, por los malos gobiernos y por los gobernantes corruptos. Y en esta decisión colectiva no escapa ninguno de los partidos. Los electores cobran facturas a quien la debe.

Sin embargo, en esta frágil democracia nacional también existe el fenómeno de aquellos gobiernos que se resisten al cambio, que en procesos electorales emplean a ejércitos de mapaches y recurren a lo tramposo, a lo ilegal, con tal de retener el poder.

Así se encuentran cinco entidades, o se aferran que es lo mismo, y curiosamente todas gobernadas por el PRI: Estado de México, Hidalgo, Coahuila, Campeche y Colima.

En dos de estas entidades (Coahuila y Estado de México) habrá una nueva oportunidad el próximo año y en ambas hay posibilidades de que se logre. De hecho, en la primera de ellas el efecto Moreira podría facilitar la alternancia, pero en la segunda el bloque de izquierdas comienza a obstaculizar la posibilidad de lograr una alianza que derrote al tricolor.

El Estado de México es considerada la joya de la corona de 2017, es la cuna de la cúpula en el poder en el país y es clave para ganar la Presidencia de la República en 2018. De ahí la relevancia de alcanzar una alianza que realmente aspire a lograr la alternancia.

Es por ello, que Acción Nacional tiene la convicción de lograr un gran bloque opositor que enfrente a la maquinaria priista, con el apoyo del gobierno federal. Los secretarios de Enrique Peña Nieto, principalmente el de Sedesol (Luis Enrique Miranda), están operando en la entidad mexiquense la entrega de apoyos.

En los comicios de este año, la alianza PAN-PRD logró ganar tres estados clave: Veracruz, Quintana Roo y Durango. Miguel Ángel Yunes Linares, Carlos Joaquín González y José Rosas Aispuro lograron el triunfo y con ello mandaron un mensaje contundente: la gente está enojada con el PRI-Gobierno.

El gran ganador de la jornada del 5 de junio fue Ricardo Anaya, toda vez que el PAN obtuvo el triunfo en siete estados (en tres de ellos en coalición). El que apostó, el que orquestó, el que negoció y el que concilió esa alianza electoral fue Ricardo Anaya. Incluso, fue quien recibió algunas críticas por su decisión de ir coaligado con el partido que en ese momento dirigía Agustín Basave.

Agustin Basave del PRD también enfrentó severos retos para lograr estas alianzas, al grado que incluso puso su renuncia sobre la mesa en caso de que al interior del sol azteca se las rechazaran.

La fórmula mágica fue: voluntad política. Ganas de transformar al país.

Ricardo Anaya ha demostrado voluntad y habilidad para construir alianzas en aquellas elecciones con posibilidades de alternancia, pero también se requiere la suma de más esfuerzos, la voluntad de más actores políticos, de uno y otro lado.

“Las alianzas funcionaron, fueron todo un éxito. Gracias a esta alianza logramos derrotar al PRI en tres estados que no habían conocido la alternancia… Éstas no sólo son alianzas electorales, son alianzas de gobierno. Tenemos un programa acordado”, expresó el pasado 8 de junio el panista.

Ese día, Anaya reconoció a Basave por su papel para que se concretaran las alianzas: “Sin ti, Agustín, esto simple y sencillamente no habría sucedido”, dijo Anaya.

“Para nadie es secreto que hubo presiones del gobierno para que no se realizaran estas alianzas, porque las temían, y con toda razón”, denunció Basave.

En los comicios del próximo año, el gobierno federal intervendrá, eso no cabe duda. Lo anterior es grave, pero aún con la injerencia del Estado, PAN y PRD pueden lograr más victorias, más sorpresas y dar más lecciones contra el PRI.

El triunfo en 2017 para la oposición PAN-PRD en el Estado de México, Coahuila y Nayarit será una realidad, sólo depende de la voluntad política, así como las ganas de transformar al país y con la participación ciudadana será una realidad para aquellos partidos que luchan por un verdadero cambio en el país.

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