Por qué algunos sufren los eventos familiares

En la mayoría de las familias hay historias de resentimientos, lo que para unos fue anecdótico, otros lo vivieron como traumatizante y todavía les duele

Por qué algunos sufren los eventos familiares

¿Cada vez que se acerca una reunión familiar empiezas a agobiarte, entras en pánico o comienzas a sufrir extraños dolores de estómago? Casi seguro que hay algo en esas reuniones familiares que hacen de ellas un encuentro dañino. Quizás ya lo sepas desde hace tiempo y lo tienes detectado y controlado. Quizá lo intuyas, aunque no lo quieras creer, porque la familia duele. Si este es tu caso, tienes que cambiar cosas en ti para eliminar la toxicidad.

En la mayoría de las familias hay historias de resentimientos, lo que para unos fue anecdótico, otros lo vivieron como traumatizante y todavía les duele. Y también puede haber un miembro de la familia especialmente tóxico que se ha ocupado de crear divisiones y bandos. A veces desconocemos por qué un familiar arremete contra nosotros despiadadamente, pero otras sí lo sabemos por el tipo de ataques; si te recuerda un daño que le hiciste está pidiendo una disculpa pública y eso podría limar asperezas, pero las reuniones familiares navidadeñas no son el momento más adecuadado.

En ocasiones son los propios padres los que contribuyen a hacer que una pobre afinidad se vuelva un odio entre dos hermanos. Algunos refuerzan las conductas del hijo exitoso y aniquilan las de aquel que a lo mejor no es tan brillante profesionalmente, aunque sí lo sea en otros aspectos. Si cuando eras niño te molestaban los comentarios peyorativos y las comparaciones con tus hermanos, cuando eres adulto y frente a tu pareja duelen aún más. Por eso en reuniones familiares hay que evitar este tipo de comentarios: “conozco a mi hermanito mayor y siempre supe que no era tan bueno para los estudios como el pequeño”.

El hermano mayor es un hombre de 35 años que encuentra humillante que esa clase de «anécdotas» los suelten en la comida familar delante de sus hijos y además, con toda la ligereza del mundo. Si te pasa algo parecido habla en privado con tu hermano y déjale claro tu postura en privado. “Tus comentarios me duelen mucho; no me vuelvas a hacer menos delante de mi familia”.

Se puede dar el caso de que un hermano u otro familiar cercano no te soporte. Si después de hablar con él sigues recibiendo ataques descarnados por su parte, le debes frenar de la manera más educada. Normalmente, cuando estas dinámicas continúan, más que haber una historia de dolor o daño, hay envidias, a veces potenciadas inconscientemente por los padres.

Las celebraciones familiares son una oportunidad para disfrutar nuevas y viejas generaciones y refuerzan el sentimiento de pertenencia y nuestras raíces.  Celebrar es muy positivo y no hay que dejar escapar la oportunidad para hacerlo. Pero aquellas familias en donde hay resentimiento esto cambia. En estas familias los encuentros,  más que unir, pueden separar aún más o crear un conflicto.

Si hay alguna situación en la que un familiar tóxico se frota las manos es en las reuniones familiares decembrinas y buscará cualquier excusa hacer aflorar su resentimiento. Un encuentro familiar navideño no es el lugar para resolver problemas ni conflictos, para eso busca otro sitio o situación que te permita elaborar y defender aquello que te parece injusto. Céntrate en las cosas positivas en los buenos recuerdos familiares.

La Navidad es un momento maravilloso para fortalecer los lazos familiares, celebrar la memoria de los  que se han ido, demostrar cariño, transmitir las costumbres familiares y darles robustez emocional a los más jóvenes con este tipo de rituales de unión.

Si alguien va directo a atacarte desvía la conversación con un halago hacia la anfitrion, con ello no le darás lo que quiere, que es crear un conflicto.  Toma el control y le dices: “hoy estamos para celebrar en familia, cuando quieras reunámonos para solucionar y sanar cualquier daño”. Felices Fiestas.

 

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