Agradece a la vida y agradécete estar en ella

Agradece a la vida y agradécete estar en ella

Hoy celebramos Nochebuena y estoy cayendo en la cuenta de que estamos a nada de empezar la última semana del año.

¿Cómo van con este tema? Por mi parte, con todas las ganas de seguir trabajando para cerrar con broche de oro, de disfrutar a mis familiares y amigos, de gozar de los eventos que nos quedan por vivir; pero sobre todo de agradecerle a la vida el poder estar y ser parte de ella.
Estoy en contra de que estas fechas sean las únicas para permitirnos reflexionar sobre todo aquello que tenemos, pero tampoco puedo negar que el contagio de emociones, nos sensibiliza más para ello. Justamente lo que hoy quiero compartirles son algunas cosas por la cuales debemos ponerle pausa a nuestras agitadas vidas y agradecer.
Agradecer lo que tienes te permite valorarlo y disfrutarlo, puedes tener de todo (en todos los sentidos), pero si no te das cuenta, nunca te será suficiente para ser feliz.

1.    La vida en su total expresión. Estás vivo, puedes leer estas palabras, qué más agradecer que la posibilidad de estar en este plano terrenal por algunos años. Cada vez que abras los ojos por la mañana, hazte consciente de que estás respirando y tienes una posibilidad más de hacer 24 horas increíbles para ti y para quienes te acompañan en el camino.

2.     Los éxitos y los fracasos. No importa la complejidad de situaciones por las que has tenido que pasar, de algo estoy seguro, la vida te ha puesto ahí porque sabe que tienes la capacidad para afrontarlo y sobre todo para salir del bache. Nunca dejes de agradecer todo lo que te ha tocado vivir, porque simplemente te ha convertido en lo que hoy eres y te ha puesto en el lugar en el que estás; recuerda que todo en la vida trae enseñanzas y depende de cada quien cómo tomarlo.

3.     Los detalles que no cuestan. Muchas veces se nos va la vida y dejamos de disfrutar aquellos pequeños grandes detalles. Permítete todos los días por lo menos una vez, el hacer consciente de algo que el mundo nos da sin cobrarnos absolutamente nada.

Date cuenta de cómo el sol calienta tu piel, escucha el canto de los pájaros cuando se disponen a dormir, goza la sonrisa de tu pareja e hijos. Y cuando te des cuenta que estás observando estos detalles, agradece.
4.     Todo lo que eres por dentro y por fuera. Da igual si tus ojos son negros, cafés o verdes; si eres alto o chaparro qué importa. Que si eres gordo o flaco, qué más da. Por supuesto que me podrías decir: “Cómo agradecer si tuve un accidente y perdí una extremidad o padezco de alguna enfermedad”, pero déjame decirte que más allá de lo que físicamente puedes tener, tienes todo un cúmulo de habilidades, talentos, aptitudes y actitudes para impactar.

5.     Quienes están en tu vida. Y no me refiero únicamente a aquellos que han hecho o hacen tu vida más feliz; sino a cualquier persona que se ha topado en tu camino porque por algo ocurrió esto. Por supuesto que tienes que saber a quiénes quieres cerca y a quiénes quieres lejos. Pero siempre agradece el haberlos conocido. Y por supuesto, agradece siempre por tu familia, amigos y compañeros de trabajo.

6.     Trabajo es trabajo. Qué importa si no trabajas en el lugar que te gustaría o en lo que te gustaría, por supuesto que siempre es lo ideal, pero si por una u otra no es el caso, ve el mejor panorama y date cuenta que tienes un espacio donde laborar y no estás en el porcentaje de desempleados.

Y si no tienes trabajo, agradece que tienes el poder de cambiar tu realidad y hacer de ella lo que quieras para salir adelante. El que quiere puede y siempre encuentra la manera para ello.

Aprovechemos estas fechas para dar gracias y no para pedir; hay tanto porque darle gracias a Dios y a la vida, sólo date cuenta y agradece. Si quieres llenar tu vida de abundancia, llena tu mente de gratitud. Al agradecer lo que tenemos y lo que somos, mandamos un mensaje al cerebro que le obliga a producir dopamina estimulando el centro del placer y la alegría para seguir construyendo momentos de gratitud.

Para terminar te dejo esta reflexión:
“Había un hombre que lloraba amargamente porque no tenía zapatos, hasta que conoció a otro que no tenía pies”.
Defínete por lo que sí tienes, por lo que sí eres, por los que amas y te aman.

 

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