Instrucciones para (tratar de) entender de qué trató el año

Para ser leídas con: Where Is My Mind, de The Pixies

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Lleve muy bien la cuenta de sus días, meses y años

¿A quién pretendemos engañar? Somos sólo pasajeros de ocasión husmeando entre los días y haciendo que entendemos en qué día vamos, como si la función de estar con vida fuera llevar un conteo, que ni siquiera es regresivo, sino misterioso, al desconocer el final. Pero gracias a la inmunidad que nos otorga el camuflaje de cordura, orbitamos por nuestras áreas de oportunidad suponiendo que mañana podrán ser desprovistas de su halo de imposibilidad y finalmente hacer algo con ellas.

Paso 2. No se lo diga a un psiquiatra

Mientras seguíamos viendo si cumplíamos los propósitos de 2015, nos cayó un 2016 como en las caricaturas le cae un piano a una hormiga. De la misma manera la hormiga sobrevive, atolondrada, como usted y yo hemos logrado subsistir a las colecciones de tragedias familiares, récords en todas direcciones, tiranos al mando, exitosos políticos cleptócratas, decisiones suicidas, alebrijes financieros e ídolos pereciendo. Y uno aquí, en la orilla, simulando que no olvida. Viéndolo pacíficamente, ese olvido es el mejor remedio para andar por la calle sin camisa de fuerza. Siendo así, la locura extrema tendría que ser la llave maestra para entenderlo todo.

Paso 3. Habite este momento

Ya instalado en un momento en el que pueda respirar y darse cuenta de que lo hace con la destreza de su voluntad, lance una mirada en retrospectiva al año y al paso del tiempo mismo: caerá en cuenta que tenemos mucha suerte de estar aquí. Acostumbrados a horadar la rutina para luego tener pavor de salir de ahí, el simple hecho de habitar el instante le otorgará el cetro de todo. Los gringos dirían “¡BINGO!”. Huérfano de prejuicios y etiquetas, así sea por un momento, pase la mañana fuera del exilio de su desatención –las memorias del pasado o las demandas al futuro- y sea tan amigable de notar el ímpetu por tomar el año, sea cual sea, en sus manos (dicho sea de paso, imploran el viaje más radical que usted pueda llevar a cabo).

Paso 4. Usted es lo que celebra

El simple hecho de cumplir un año más no es motivo de celebración, pero en Año Nuevo, los cumpleaños y aniversarios probamos la capacidad de ignorar lo relevante y salir al paso del poder hipnótico del bombo y platillo. Por eso le digo, evite que el cambio de año represente un óbice para usted y su andar. Designe al 2017 como fines de semana todos los días o vacaciones permanentes, si es que podemos hablar de hacer lo que quiere hacer y no lo que tiene que cumplir. La diferencia, en la privacidad de estas letras, radica en el sano criterio de observar su propio potencial y la virtud de tener enfrente la realidad de que no vino aquí a padecer. Debería estar científicamente probado que no hay mejor amigo que uno mismo, cuando vuelve del futuro.

 

 

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