Navidades en tiempos de guerra

No importa cuán sangrienta haya sido la guerra, pareciera ser que por lo menos las Navidades, anteriormente las Saturnales, se respetaban

Navidades en tiempos de guerra

Mientras se anuncia un juego entre el presidente sirio y los rebeldes, la situación palestino-israelí se calienta desde que la ONU manifestara su intención de arreglar las cosas como en ocasiones anteriores: haciendo dos Estados. Que cada quien se quede en su pedazo de tierra y santo remedio. ¿Crees que ésta sería la solución más pronta a el conflicto que lleva décadas? Trump, no. El primer ministro israelí las armó de jamón a la luz de la ONU y a él propio. Ahora está esperanzado a que llegue el 20 de enero para que Trump, con su dedo flamígero, fulmine a todos los árabes de la faz de la Tierra. ¿Serán estos los últimos días de aparente paz que vivamos en Occidente? ¿Será Trump el mismísimo anticristo?

En todas las épocas de la historia ha habido fiestas, celebraciones o treguas obligadas, aunque sea para poder enterrar a sus muertos y atender a su heridos. No importa cuán sangrienta haya sido la guerra, pareciera ser que por lo menos las Navidades, anteriormente las Saturnales, se respetaban. Junto con estas últimas, en donde ya les platicaba yo que era el tiempo del mundo al revés, en donde el esclavo se comportaba como el amo y el amo tenía que fingir ser el esclavo, también había otro festejo que era intocable: los triunfos. Los guerreros intentaban terminar sus campañas para mediados de diciembre y así entrar victoriosos en las ciudades. Tenían que sufrir una que otra humillación de palabra por parte de sus soldados para no tener que padecer el mal de ojo y los demonios enviados por la envidia y el malestar de los vencidos. Nomás figuren que cuando Julio César venció a las Galias, sus soldados, para dejarle el mal de ojo, jugaban cantándole que a él se lo había despachado ¡¡¡el rey Nicómedes!!! Y Julio César a callar y comer camote. Cuentan que “la fiesta del triunfo” también le permitía al general triunfador ostentar y estimular el reconocimiento de sus proezas. En aquella fiesta marcial participaba el pueblo. En el año 46, Julio César organizó una celebración de sus victorias sobre las Galias, en Egipto, el Ponto y África durante diez días. Se obsequiaron muchos denarios, aceites y cereales. Se distribuyó gratuitamente carne en un banquete público que se extendió a lo largo de 22 mil mesas. Esto sí le gana a cualquier récord de rosca o pan de muerto más grande que se haya llevado a cabo en la CDMX. Sin embargo, en las épocas modernas, al parecer las seis deidades de cualquiera de las religiones les han venido one gas para poder seguir echándose bombazos.

Durante la Primera Guerra Mundial, a todos los combatientes que participaron en este conflicto bélico, sin importar el bando al que pertenecieran, se les prometió que volverían a sus casas para celebrar la Navidad de aquel año (1914), como si alguien pudiera predecir la dura acción de una batalla. Y mucho menos ponerla por escrito en algún contrato. La verdad es que era mucho encono seguir matándose. Una más, porque se habían escabechado al tal Archiduque austrohúngaro. Y en efecto, se la prolongaron. Contra todo pronóstico, terminado noviembre, la guerra continuaba. “Llegó el 24 de diciembre y en el llamado frente occidental, el ejército alemán colocó a lo largo de sus trincheras árboles de Navidad, mismos que habían sido enviados por el gobierno de su país para que “pudieran celebrar esas fechas”. Para acabar de consolar a los soldados, en el paquete enviaron raciones extras de pan, salchichas y diversos licores, lo cual alegró a los combatientes, quienes decidieron poner pausa a sus actividades para sentarse en su frente, cantar villancicos y, de alguna manera, celebrar las navidades. En el otro extremo, las tropas británicas se intrigaron porque veían muchas luces del lado de los enemigos. Los alemanes habían encendido las velas, además de luces que adornaban los árboles de Navidad. Luego los teutones, tal vez ya algo entonados, por aquello de los licores, le cantaban a sus rivales Noche de Paz. Cuenta la historia que “poco a poco, los soldados de ambos bandos abandonaron sus trincheras, dejando las armas, y se encaminaron a territorio neutro. Ambos pelotones escribieron en un pizarrón “Feliz Navidad” y los soldados salieron uno a uno con las manos en la nuca. Los combatientes se olvidaron por unos minutos de sus rivalidades y se fundieron en un abrazo. Soldados alemanes e ingleses se sentaron alrededor de una gran fogata; intercambiaron obsequios, como pan, barras de chocolate, banderines, botones, entre otras cosas. El 26 de diciembre, en punto de las 8:30 horas, los capitanes de cada frente dispararon tres veces al aire, lo cual indicó que todos los hombres debían regresar a sus puestos y continuar con la bélica labor “a la que fueron enviados”.

Ahora bien, lo curioso es que algo muy similar ocurrió casi tres décadas después y precisamente en la Segunda Guerra Mundial. Durante este enfrentamiento se suscitó la conocida Batalla de Stalingrado. Allí se daban con todo los alemanes contra los rusos convirtiéndose en uno de los combates más sangrientos de la historia, pues pasaron a mejor vida más de dos millones de personas, en su mayoría civiles. Algo extraordinario ocurrió la noche del 24 de diciembre de 1942. La mera verdad es que los soviéticos iban perdiendo por goleada, el méndigo invierno estaba rudo y a ellos les quedaba muy poca comida y leña para calentarse. Con la intención de levantarle el ánimo a su ejército, el gobierno de la ex Unión Soviética decidió regalarles un concierto de música clásica, el cual disfrutarían en el centro de Belgrado, al aire libre.

 

LO CHIDO

 

• En la iglesia de Bartala, cerca de la ciudad iraquí de Mosul, cientos de cristianos celebraron la primera misa desde que esta localidad fue retomada de manos de ISIS, en octubre. La inmensa mayoría de los habitantes había huido de la ciudad tras dos años de ocupación, pero en la ofensiva, lanzada el 17 de octubre para expulsar a los yihadistas de Mosul, la ciudad fue retomada por las fuerzas iraquíes.

• Ante la cercanía de la Navidad, la iglesia fue parcialmente renovada por voluntarios en las últimas semanas, permitiendo a los fieles y al cura, Yaqoub Saadi, celebrar la misa. “Nuestro mensaje es que permanecemos en este país donde están nuestras raíces y nuestros orígenes”, explicó el padre Saadi.

• La histórica ciudad bávara de Augsburgo pasó una de las Navidades más insólitas -y peligrosas- de toda Alemania en décadas, que incluyó la masiva evacuación de 54 mil habitantes para desactivar una bomba británica de la Segunda Guerra Mundial, que jamás estalló y que fue descubierta durante unos trabajos de construcción. La bomba fue descubierta el pasado martes 20 de diciembre durante una obra de construcción, pero las autoridades decidieron llevar a cabo la desactivación hasta el día 25 bajo el argumento de que era mucho más fácil mover a la gente de sus casas en feriado que en un día laborable.

 

Lo que calienta

 

• Los cristianos de Siria e Irak celebraron la Navidad esperanzados en que por fin llegue la paz; sin embargo, volvió a correr la cadena que suplicaba oración por cristianos decapitados por un grupo radical del Estado Islámico en Quaragosh. Y resulta que dicha matanza sucedió, pero en agosto de 2015.

• Los especialistas informan que en Irak, el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) ha sufrido importantes derrotas militares que lo han despojado de territorios que antes tenía bajo su control. En Siria, el ejército de Bashar al Assad acaba de recuperar la ciudad de Alepo, infligiendo una importante derrota contra los grupos rebeldes que luchaban para derrocarlo; sin embargo, la paz no termina de llegar para los civiles. Esperemos con este cese al fuego, por lo menos, puedan entrarle a las 12 uvas o 12 tragos para aguantar el susto.

• Por su parte, una fuerte explosión en la ciudad siria de Alepo, en el norte del país, causó al menos dos muertos y 15 heridos en el barrio oriental de Al Sukari, que fue recuperado apenas este mes por las fuerzas gubernamentales. La explosión ocurrió mientras grupos de civiles inspeccionaban sus viviendas en el este de Alepo, que habían abandonado previamente para huir de los bombardeos de estas zonas que estaban bajo control rebelde.

 

Ejecutados al día de hoy

 

Según el semáforo delictivo, las ejecuciones se elevaron un 48% este año y según el semanario Z, durante el mandato de Peña Nieto llevamos 78 mil 109 ejecutados.

 

Arriba

 

Las fuerzas del régimen sirio recuperaron el control total de Alepo el jueves, con el final del proceso de evacuación de los insurgentes y de los civiles que permanecían en los barrios asediados de la mitad oriental de la ciudad. En ese contexto, los sirios leales a Bashar al Assad realizaron distintos festejos con motivo de la Navidad.

 

Abajo

 

Sin embargo, la alegría sólo es para aquellos que levantan la bandera del régimen.

 

Para pensarle

 

Roja Navidad en México. Cerca de 20 muertos y seis personas decapitadas fue el saldo violento que dejó el fin de semana de Navidad en México. Al parecer, los hechos están relacionados con el crimen organizado quien no dio tregua en estas fechas de paz y tranquilidad. Antes, por lo menos he tomado vacaciones.
Los estados de Guerrero, Chihuahua y Michoacán fueron los que recibieron el fin de semana más violento, con un saldo de 28 homicidios donde reportan tres policías baleados y seis personas decapitadas.

 

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