Gasolinazos, atentado contra el pueblo y la soberanía nacional

"Como el precio de las gasolinas es uno de los indicadores clave de la economía, repercutirá, en lo inmediato, en los precios del transporte y en los de la canasta básica y, por consiguiente, en el alza de la inflación".

Gasolinazos, atentado contra el pueblo y la soberanía nacional

El alza desmedida en los precios de la gasolina, que se dará a partir de enero de 2017, representa, sin duda, un golpe devastador a la economía familiar de los mexicanos, de manera muy especial al sector popular y a la clase media. Es decir, a la inmensa mayoría de la población.

Se demuestra así, una vez más, el carácter abiertamente antipopular del modelo neoliberal impuesto a partir del régimen de Miguel de la Madrid, reforzado al extremo en el de Carlos Salinas de Gortari con la liberalización generalizada del mercado y la firma del Tratado de Libre Comercio, modelo que ha continuado hasta las administraciones de Acción Nacional y de Enrique Peña Nieto, con resultados desalentadores para la mayoría de los mexicanos.

Ante la escalada alcista, validos de una falsa desmemoria, de manera desvergonzada los dirigentes de Acción Nacional critican por esta medida al gobierno de Peña Nieto, pero se olvidan que fue precisamente en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa cuando comenzaron a dispararse, en andanada, los gasolinazos. En efecto, en su régimen ocurrió un incremento constante en los precios de la gasolina.

Baste con recordar, que en enero de 2010 la gasolina Magna costaba 7.88 pesos, y al final del régimen calderonista, en noviembre de 2012, ya había alcanzado los 10.72 pesos. En el mismo lapso, la Premium pasó de 9.66 pesos a 10.28. Y la Diesel, de 7.97 a 10.81 pesos.

Tales incrementos mensuales eran consecuencia deldecreto presidencial dizque para “fortalecer el federalismo fiscal”, promulgado por Felipe Calderón en octubre de 2007.

Con Enrique Peña Nieto, la espiral alcista ha continuado y continuará. Para enero de 2017, la gasolina Magna costará 15.99 pesos, la Premium, 17.79 y la Diesel, 17.05 pesos.

Y ése es tan sólo el principio, porque, como han informado las propias autoridades federales a través de la Secretaría de Hacienda, el precio promedio de las gasolinas volverá a incrementarse en febrero de 2018, los días 4 y 11, y desde el 18 de ese mes aumentarán diariamente hasta liberalizar por completo los importes de este energético básico y el precio de venta sea definido por los mecanismos del mercado, proceso alcista que culminará el 30 de diciembre del próximo año.

Desde luego, como el precio de las gasolinas es uno de los indicadores clave de la economía, repercutirá, en lo inmediato, en los precios del transporte y en los de la canasta básica y, por consiguiente, en el alza de la inflación, la cual se espera que en el primer semestre de 2017 ascienda, por lo menos, a una tasa anual de 5 por ciento.

De tal manera, caerá por los suelos el primordial “orgullo” de los adalides teóricos del librecambismo en nuestro país, el de ostentar un bajo índice inflacionario.

Sorprenden asimismo, las críticas de los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática a los incrementos de las tarifas petroleras, como también Acción Nacional, firmaron con entusiasmo, y absoluta carencia de patriotismo, el Pacto por México, que estipulaba la desnacionalización de nuestros energéticos.

Y de plano, provoca un alud de carcajadas el llamado de los líderes perredistas a organizar una especie de minirresistencia civil (convocar a una huelga de consumidores de gasolinas durante tres días), cuando ellos mismos se han comportado como groseros cómplices de la administración federal.

A su vez, insulta la inteligencia la santurrona hipocresía de los panistas. Con sus falsas críticas le apuestan a la desmemoria de la gente al pretender que se olvide que han sido aliados incondicionales del PRI desde 1988. Al extremo de que Diego Fernández de Cevallos fue el artífice de la quema de las boletas electorales sobre las elecciones presidenciales de ese año. Fenómeno que, con el aval de Acción Nacional, se repitió en 2012, impulsado por el gobierno de Calderón, para convenir en transformar en cenizas las pruebas de la victoria alcanzada en las urnas por Andrés Manuel López Obrador en 2006, aunque la quema de boletas se efectuó hasta 2013.

Sólo en épocas electorales los panistas recuerdan que, supuestamente, conforman un partido de oposición.

Un fenómeno de perversión similar sucede en la Ciudad de México, en la cual los dirigentes del PAN se han comportado como aliados de Miguel Ángel Mancera. Por eso no han crecido electoralmente en la capital, a pesar del creciente descontento ciudadano contra el gobierno local. También en el ámbito federal enfrentan graves problemas, pues sus precandidatos presidenciales carecen de toda credibilidad. Su teatrito de seudo opositores se les derrumba de forma estrepitosa.

En esta farsa, cuyo principal agraviado es el pueblo de México, cabe asimismo recordar las mentirosas promesas de Peña Nieto de que con la reforma energética disminuirían los precios de los energéticos, de que la importación de diesel y gasolinas tenía como finalidad la de disminuir las tarifas petrolíferas, promesa también hecha por los panistas con Calderón al frente, y la monumental mentira proferida por éste de que se construiría una refinería en Hidalgo.

La triste realidad es que después de ser una de las empresas petroleras más importantes del mundo, en la actualidad Pemex se encuentra desmantelada, en espera de que las petroleros extranjeras, nacionalizadas en 1938, y algunas otras, pertenecientes a la élite política empresarial, terminen por apoderarse de nuestro subsuelo.

En vez de la rectoría del Estado sobre nuestro subsuelo y territorio, como ocurría en época no tan lejana, hoy somos siervos de las trasnacionales en nuestra propia nación.

Estamos convencidos de que al final de este túnel lóbrego y sombrío del entreguismo y de la desnacionalización emergerá de nueva cuenta la luz con la victoria de López Obrador a la Presidencia de la República en 2018. Entonces los recursos naturales volverán a ser propiedad de la nación y los mexicanos seremos otra vez dueños de nuestro destino.

*Coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Asamblea Legislativa.

@craviotocesar