Instrucciones para saquear la razón

Para ser leídas con: Gimme tha Power, de Molotov

Instrucciones para saquear la razón

Paso 1. Parta de una visión autocentrada
Todo mundo tiene sus prioridades. En un sistema que privilegia el individualismo, la visión autocentrada se acentúa al grado que no llega a haber más realidad que la propia. Preocúpese cuando sienta esto porque va reaccionar en lugar de responder y va a llevarlo a cabo secuestrado por emociones que poco tienen que ver con el sentido común.

Paso 2. Distraiga y vencerá
La gente que quiere llegar a tiempo al trabajo sólo quiere pagar lo mismo (o menos) por un tanque lleno y tomar su atajo. Quienes bloquean avenidas y carreteras o peor aún, saquean pantallas de varias pulgadas (para alimentarse sanamente), buscan hacerse notar a como dé lugar, lo que hace pensar en la necesidad de legitimar una acción a partir de vulnerar los derechos de los ciudadanos. Engrandecer al gobierno como ente “salvador” por restablecer el orden y lograr una aparente paz tiene sentido cuando se desvía la atención del foco del problema.

Paso 3. Siga pensando para usted, en todos niveles
Vea cómo a su vez, los funcionarios buscan conseguir capital político con el cual logren mayor influencia para sus fracciones (de nicho). La autoridad evita hacer su trabajo, no vaya a ser que se les salga de las manos desalojar a 15 sabios que consideran que bloqueando Tlalpan, el gobierno federal encontrará opciones para regresar el precio de la gasolina. Mientras esto pasa, las cabezas de gobiernos y secretarios de Estado cuidan con bisturí, no la estabilidad del pueblo mexicano, sino su propio futuro político y generacional.

Paso 4. Tranquilícese, que el presidente está a bordo
El gobierno, una vez más, apuesta a que el tiempo sacudirá el enojo de la población, para entonces subir impuestos o exprimir alguna otra herida. Mientras los políticos salen a explicar su inacción justificada, no será secreto que lo único a lo que apuestan, como todo mundo aquí, es a favorecer sus aspiraciones individuales a costa de lo que sea. Así, los gobernados cargamos con la parte menos dócil: no sólo habremos de pagar el precio de la gasolina y con ello, el aumento inflacionario, sino también habremos de quedar paralizados en diversos bloqueos y marchas y -quien así lo decida- se aterrorizará con los saqueos. Pero usted tranquilo, por lo menos ya salió el presidente a explicarlo todo.