Tienes derecho a que te informen

El derecho a la información, incorporado en el Artículo Sexto Constitucional, obliga al Estado a ofrecer a la ciudadanía toda información que se encuentre en poder de instituciones

Tienes derecho a que te informen

Para iniciar el año —y siendo este un medio de comunicación— no puedo menos que desear a los lectores alegrías, salud, éxitos y estar bien informados. También por ello el tema de hoy es el acceso a la información pública en nuestro país.

El derecho a la información, incorporado en el Artículo Sexto Constitucional, obliga al Estado a ofrecer a la ciudadanía toda información que se encuentre en poder de instituciones que reciben recursos públicos. Contar con información sobre las actividades, gasto y el desempeño en general del gobierno, nos permite a los ciudadanos cuestionar, criticar, incidir con mayor eficacia en la vida pública. Tema especialmente relevante en estos días, en los que cunde la desinformación respecto a acciones gubernamentales como el gasolinazo.

¿Qué tanto consultamos información? ¿Qué tipo de información pedimos? ¿Por qué medios la buscamos? ¿Qué tanto confiamos en esta información?
Se estima que, durante el 2015, poco más del 40% de la población consultó información que genera el gobierno sobre requisitos para trámites o servicios; el 26.5% buscó información sobre escuelas públicas. Mire estos números tan interesantes: uso de recursos públicos sólo el 10% los consultó. Sueldo de servidores públicos, el 7%. Contrataciones, concesiones, compras y servicios de obra pública, sólo al 5.7% le interesó (Cfr. lNEGl).

La mayoría de los ciudadanos identificamos como medio para obtener información del gobierno las páginas de Internet de los gobiernos y acudir directamente a la oficina del gobierno correspondiente.

Tal vez una de las mayores áreas de oportunidad respecto a la información gubernamental es la confianza en ella. Casi un cuarto de los mexicanos tenemos mucha confianza en la información gubernamental sobre el tema de desastres naturales. También es buena la confianza sobre apoyos a través de programas sociales. Sin embargo, las encuestas nos dicen que hay gran desconfianza en temas como los contratos de obras públicas, salarios de funcionarios, elecciones, estado de la economía, utilización de recursos públicos, desempeño de los gobiernos, seguridad pública, narcotráfico y delincuencia (Cfr. lNEGl).

En mi opinión, son dos los enemigos de la transparencia: quien no rinde cuentas y quien no las pide. Tal vez, los ciudadanos poco indagamos sobre cómo se maneja el gobierno porque la transparencia aún tiene camino por andar, porque desconfiamos de la información que algunos organismos públicos ofrecen y porque tampoco nos consideramos dueños de los recursos públicos.

Como reza el dicho, “lo que es de todos no es de nadie”. Trágicamente hay muchos funcionarios del gobierno que lo ven al revés: “lo que es de todos… es mío”. “Vénganos tu reino”, les gusta repetirse. Contra esos cochineros, uno de los mejores desinfectantes es contar con información.

 

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