Mil milagros

Siempre, en cada rincón de la Tierra, en cada pequeño espacio, en cada hogar, en cada historia, en cada corazón, están ocurriendo eventos simultáneos que pueden considerarse un milagro

Mil milagros

Siempre, como una constante, en cada rincón de la Tierra, en cada pequeño espacio, en cada hogar, en cada historia, en cada corazón, están ocurriendo eventos simultáneos que pueden considerarse un milagro. No los vemos, no los escuchamos nombrar, casi nadie se fija en ellos, pero ocurren.

La vida completa es un milagro: estar parados en una bola que tiene más agua que tierra y viaja a toda velocidad siguiendo movimientos geométricos perfectos; recibir energía de un cuerpo celeste todo poderoso; el torrente sanguíneo de cada ser vivo impulsado por un corazón; el esfuerzo de cada ser para Ser; el de un enfermo para mejorarse, o el de una persona con capacidades diferentes para levantarse, para andar, para poder; la primera vez que alguien comprende una operación aritmética, o un concepto filosófico; la primer creación de un gran artista; la ejecución perfecta de una danza, de una pieza musical, de un canto, de un pase de futbol, –con o sin público-; el brote de las semillas; las carcajadas del que hace tiempo no reía; las lágrimas de quien no se permitía llorar; el reencuentro de dos viejas almas que viajan en el tiempo; una idea que se descarga y que cambiará para bien el destino humano; cada revelación de cada ser humano que avanza en su espiral de conciencia; la curación de una herida –física o mental-; el perdón entre dos seres que se aman; la primera vez que late un corazón… y la última; la química perfecta de los cuerpos; la fotosíntesis de las plantas; el balance en las cadenas alimenticias; la función de un código genético; un acto de bondad sin esperar retribución; cada que un ser rompe una limitación; el instante en el que alguien se permite sentir plenitud, o soltar una carga, o agradecer por todo, o darse sin reservas, o arrepentirse genuinamente, y perdonarse… el enfoque de las pupilas; el sonido viajando en la espiral de los oídos; el olfato que orienta; un amor que nace para siempre; el poder enfermizo que sucumbe a la compasión; la ignorancia que se transforma ante la sabiduría; la avaricia que se derrite con generosidad; la fuerza que emerge con la adversidad; la dignidad que somete al abuso; el triunfo de la justicia divina; el orden de las cosas: su acomodo misterioso y el regalo del por qué, cuando es tiempo de saber; todo superpuesto en una misma experiencia llamada vida para todos.

Los milagros no son naves espaciales que bajen del cielo, ni sólo acontecimientos de grandes dimensiones. Los milagros son, tomado de la definición con la que más me identifico, de la autora Marianne Williamson: la capacidad del amor para ser; simple y sencillamente. Podemos vivir enclaustrados en la limitación y en la elección de una vida tediosa y rutinaria en donde todo pasa inadvertido, menos la televisión y las distracciones a tanto aburrimiento; podemos elegir la frustración, el odio y la necesidad de venganza como estilo; al final somos libres de elegir cómo queremos experimentar la vida cada día, y eso, es otro milagro; así que podemos también elegir el milagro de vivir la vida como si todo fuera un milagro para esperar y crear más milagros, podemos elegirla y recrearla como una gloriosa experiencia llena de sensualidad, la verdadera sensualidad de ser humanos, y convertirnos en el milagro mismo hecho vida. Ustedes deciden.

 

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