Donald Trump: La irreverencia e intolerancia llegan a la Casa Blanca

Luego de una semana llena de actos violentos registrados en Cancún, Playa del Carmen y Monterrey, la semana que termina con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EU

Donald Trump: La irreverencia e intolerancia llegan a la Casa Blanca
Por Ibero

Hoy viernes 20 de enero el café, el té –y más tarde las cubas– tendrán un sabor insípido, ya que los mexicanos concluimos una semana difícil, una semana en la que nos enteramos de la bajeza cometida durante la administración de Javier Duarte al aplicar pruebas falsas de VIH y quimioterapias en Veracruz; una semana en la nos mostramos incrédulos y llenos de incertidumbre ante los actos violentos registrados en Cancún, Playa del Carmen y Monterrey; una semana que termina con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Hecho que nos recuerda cómo la fe se ha perdido en el país del Tío Sam, al convertir el ejercicio de la democracia en una pesadilla de esencia populista, que amenaza con construir muros, comenzar guerras comerciales y reconstruir la grandeza del país a partir de la deportación de miles de inmigrantes. En especial de nuestros connacionales, a quienes ha culpado por los problemas que padece dicha nación mediante un discurso irreverente y lleno de intolerancia, mismo que ha cautivado a aquellos blancos que se sienten marginados ante la diversidad migrante. Para nosotros los mexicanos, la llegada de Trump a la Casa Blanca nos ha generado inquietud y desconfianza en las decisiones que ha tomado el gobierno mexicano para contrarrestar los efectos del magnate republicano. Sin embargo, las medidas tomadas son un claro mensaje sobre la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Donald Trump, el presidente electo más viejo en la historia de los Estados Unidos –con 70 años de edad– llega al poder como el presidente con mayor impopularidad en los últimos 40 años en los EU (al igual que Enrique Peña Nieto en México), gracias a sus desplantes, escasas propuestas, un temperamento inestable y un manejo sin igual de su cuenta de Twitter para responder a todos aquellos que no se muestran alineados a sus declaraciones. Ejemplo de ello ha sido la actriz Meryl Streep, quien de manera sutil describió al ahora presidente como un bully profesional capaz de burlarse de un periodista con discapacidad y quien ha utilizado a los medios de comunicación y redes sociales para sembrar odio y temor, olvidando que no es lo mismo dirigir negocios exitosos, a gobernar un país considerado potencia mundial, y que no es lo mismo liderar empleados, que velar por ciudadanos.

Lo cierto es que la presidencia de Donald Trump supone grandes cambios, no sólo para nuestro país, sino también para el mundo entero, lo que propiciará volatilidad económica e inestabilidad política, ante el surgimiento de un nuevo orden global en el que posiblemente se consoliden distintos países como nuevos ejes de poder, entre ellos China, ya que desde la visión aislacionista de Trump, el país de las barras y las estrellas debe dejar el papel de policía mundial que viene desempeñando desde su participación en la Segunda Guerra Mundial y en la construcción de los organismos que dan forma a la comunidad internacional; esto, con el fin de fortalecer el mercado interno, establecer medidas proteccionistas que pongan freno al libre mercado y resolver los problemas que aquejan a la sociedad estadounidense.

A nosotros los mexicanos no nos queda más que mantener la calma, cooperar con todas aquellas organizaciones civiles que buscan apoyar a nuestros connacionales y exigir a nuestro gobierno que no baje la guardia ante las controversiales y erráticas acciones del nuevo líder del país vecino; confiando en que los estadounidenses no olviden la lección que el ex presidente Barack Obama dio durante su último discurso en Illinois, Chicago, sobre los valores que fundamentan a los Estados Unidos, ya que ellos son los nuevos jefes del republicano y quienes deben demandar al caótico personaje presidencial cordura y respeto en su actuar.