Instrucciones para levantar su propio muro

Para ser leídas con: “Walls to Build”, de Kllo

Instrucciones para levantar su propio muro

Paso 1. Tenga algo de qué distanciarse
El mercado estadounidense consume más tortillas que pan de caja, según la NRA (Asociación Nacional de Restaurantes). Por eso, más allá de la fisicalidad, el concepto del muro es lo que raspa. Acaso porque esta gran muralla gringa busca poner de manifiesto, no sólo que los gringos (blancos, desde luego) son algo más que el resto de los seres humanos, sino algo que merecería un poco más de reflexión simbólica. ¿De qué es lo que buscan distanciarse los vecinos del norte? ¿Será que nos hemos hecho caca encima y ni siquiera hemos reparado en ello? ¿Será que entre la caca podemos nombrar rápidamente?: Duarte, Moreira, Borge, devaluación, corrupción en todos niveles, sabores y formas, contingencias, la Casa Blanca, ejecuciones, Ayotzinapa, fosas clandestinas, gasolinazo, Acapulco, feminicidios, Playa del Carmen y los etcéteras que recuerde y los que tal vez, ni usted ni yo estamos enterados.
Paso 2. Vea a los que no piensan como usted como aliens criminales
No hizo falta ni una semana de haber tomado el poder para que Donald dejara sin esperanzas y sin habla a quienes pensaban que, una vez en el cargo, moderaría sus dichos y sus actos. Así es como pasamos a ser los bulleados de la escuela con prefectos que apenas mueven un dedo (de hecho vienen a “aprender a ser prefectos”) y que en el fondo, están espantadísimos, también los pobres. Y es que un lunático a bordo puede proponer y prometer cualquier cosa, especialmente si está embebido en su propio nacionalismo racista y así es como pretende representar a un pueblo que corre el grave riesgo de dejar ser y dejar pasar. Un pueblo que se dice heredero de la libertad y del progreso.
Paso 3. ¿Qué muro construimos, entonces?
En realidad, el muro de Trump no es lo preocupante, sino la serie de murallas que nos hemos puesto reiteradamente en México, así como la escasa respuesta frente a tanto absurdo cotidiano. Si los muros están de moda, encarguémonos de borrar primero, esos que dividen el sentido común en este país, esos que representan la obsesión con pasarnos de listos y aprovecharnos de quien se pueda, pensando, primero y al final, en términos de yo, mío y para mí. Queriendo o no, llegó el momento en que el talento y la energía pueden hacer la diferencia. Varios alcaldes de ciudades en Estados Unidos decidieron no acatar la política antiinmigrante de Trump, so pena de ser castigados con la congelación de fondos federales. ¿Será que esto es un llamado de atención para que en lugar de seguir haciéndonos daño de manera interna podamos gestar un muro mucho más inteligente que el que van a construir?

 

Paso 4. Tenga temor, pero a olvidar
Aquí se le teme al Zeta, al exGóber, al juez de distrito, al policía, al taxista y ahora también a Trump. ¿Será esa la lógica de poner muros como quien dibuja una línea con gis chino? De ser esta la solución, encárguese de poner muros en su oficina, en su recámara, en la vía pública y hasta en la cama. No hay por qué extrañarse entonces, que el lenguaje elegido haya sido el de un muro. ¿Qué señal más clara necesitamos? ¿Qué y cómo se puede negociar con un marco así? Lo cierto es que las lecciones sobran aquí, no puede haber desperdicio. Lo más curioso es que la consecuencia de una serie de causas, sea vista como un castigo ajeno de satán disfrazado de un magnate orate. Lo más peligroso es que, como suele ocurrir con cualquier tragedia, se normalice el absurdo en espera que ocurra una catástrofe más fuerte de la cual platicar en el trabajo.

 

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