Oídos sordos

El pasado 1 de enero millones de mexicanos despertaron con la noticia de un mega gasolinazo, el cual despertó actos de violencia, saqueos y protestas en el país

Por David Olivo

El pasado 1 de enero, millones de automovilistas mexicanos despertaron con la resaca de un mega gasolinazo, el cual incendió al país con actos de violencia, saqueos y protestas. El pueblo habló, le mostró al gobierno que ya no estaba dispuesto a soportar a un gobierno inoperante, omiso, sumiso y que únicamente vela por sus intereses.

Las jornadas violentas prendieron nuevos focos rojos en Los Pinos, pues cuando apenas estaban apagando un incendio en la capital, se prendía otro en el Estado de México, Veracruz, Oaxaca o Chiapas. La falta de sensibilidad del Presidente y su equipo llegó a tal grado que mientras el país se convulsionaba, Peña estaba de vacaciones. ¿Para qué interrumpirlas?

Después del gasolinazo, llegaron días complicados, difíciles, tristes, para todos los mexicanos. La tercera semana de enero comenzó con la balacera en un antro de Playa del Carmen, supuestamente por un asunto de drogas; un día después fue un ataque a la sede de la Fiscalía de Cancún, también relacionado con el crimen organizado; al siguiente día ocurrió el tiroteo en un colegio privado de Monterrey, en el que un joven disparó a tres de sus compañeros y a su maestra, para después dispararse en la boca.

El jueves, el gobierno decidió extraditar a Joaquín El Chapo Guzmán, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazara revisar un amparo del capo y el viernes de esa semana ocurrió el juramento de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Todo esto puso en la lona al gobierno de Peña Nieto, una administración que comenzó a agonizar la noche del 26 de septiembre de 2014, con la desaparición en Iguala de 43 normalistas de Ayotzinapa. Desde entonces, el gobierno se vino en picada y, con él, más de 100 millones de mexicanos.

Y si el gobierno pensaba que los ataques de Donald Trump iban a “unir” a los mexicanos, pues creo que se equivocó. Las medidas discriminatorias del presidente de EU unieron a los mexicanos contra el magnate, pero no a expensas de olvidar los agravios en casa, los daños que ha dejado en poco más de cuatro años un gobierno manchado por la corrupción.

Hablando de corrupción, desde este fin de semana la capital del país se convirtió en el centro de la corrupción del país. Desde Monterrey, el Corruptour comenzó sus viajes en la Ciudad de México pasando por los puntos más emblemáticos de las transas de este gobierno: Los Pinos en donde reside Enrique Peña Nieto, el edificio del IMSS, Reforma 222 (sede de las oficinas de OHL), el antimonumento a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la Secretaría de Gobernación, Televisa Chapultepec y el Senado de la República, entre otros atractivos.

En esta coyuntura, todas las baterías del lado de México apuntaban hacia Estados Unidos, hacia Washington, hacia la Casa Blanca, desde donde han salido misiles casi todos los días en contra de México. Toda la atención estaba traspasando la frontera norte. Sin embargo, llegó un recordatorio: a partir del sábado 4 de abril llegaría otro gasolinazo, otro.

Este recordatorio reactivó las células de estudiantes, maestros y campesinos, que estaban dormidas en todo el país. Y este martes se reactivaron las marchas en la CDMX.

Los focos rojos se volvieron a encender y la atención puesta en Washington regresó a Los Pinos. El pueblo mexicano no estaba dispuesto a seguir soportando más incrementos, no estaba dispuesto a asumir otro golpe a sus bolsillos.

Y antes de nuevas manifestaciones violentas, nuevas muestras de rechazo y de hartazgo social, el gobierno decidió amortiguar el segundo gasolinazo del año. De acuerdo con fuentes gubernamentales, la decisión de cancelar el aumento será anunciada a más tardar mañana.

Sin embargo, el pueblo ya se cansó, el pueblo ya no quiere a este gobierno, la gente ya no soporta las malas decisiones, se avergüenza de un gobierno chiquito chiquito, cuya tibieza da pie a que lo sigan humillando desde el salón oval de la Casa Blanca.

Por eso es que aunque suspendan el gasolinazo, el pueblo no olvidará esta afrenta y tampoco aguantará más tiempo un gobierno sumiso y temeroso. La gente quiere un cambio y este comenzará a concretarse el próximo 4 de junio.

 

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